3.6.a Adoración universal de Dios
El Mesías restaurará el mundo entero para que todos sirvan a Dios en unidad.
Sofonías 3:9: “Porque entonces purificaré a los pueblos de palabra, para que todos invoquen el nombre de Dios y le sirvan de común acuerdo.“
Isaías 2:2-3 y Miqueas 4:1-2 “En los días venideros, el monte de la casa de Dios se mantendrá firme sobre los montes y se alzará sobre las colinas; y todas las naciones lo contemplarán con alegría.
Y muchas naciones irán y dirán:
“Venid, subamos al monte de Dios, a la casa del Dios de Jacob, para que nos instruya en sus caminos y andemos por sus sendas.”
Porque de Sion vendrá la instrucción, y de Jerusalén la palabra de Dios.”
Zacarías 14:16: “Todos los que sobrevivan de todas aquellas naciones que subieron contra Jerusalén harán una peregrinación año tras año para postrarse ante el Dios Supremo de los Ejércitos…”
En Zacarías 14:9 leemos:
הָיָ֧ה ה' לְמֶ֖לֶךְ עַל־כׇּל־הָאָ֑רֶץ בַּיּ֣וֹם הַה֗וּא יִהְיֶ֧ה יְ־הֹוָ֛ה אֶחָ֖ד וּשְׁמ֥וֹ אֶחָֽד׃
“Y Dios será rey sobre toda la tierra; en aquel día habrá un solo Dios, con un solo nombre.” [1]
3.6.b Importancia contemporánea para Noájidas
El mundo entero adorará a Dios. Adorarlo tiene todo que ver con tenerle respeto. Por lo tanto, la base del segundo mandamiento para los noájidas (es decir, la prohibición de blasfemar contra el nombre de Dios) es: mostrar respeto a Dios.
Sin embargo, ¿cómo se puede exigir respeto, amor o aprecio por alguien? Después de todo, no se pueden forzar los sentimientos. En el capítulo 3.5 leemos sobre la importancia de tener conocimiento acerca de Dios.
Al centrarte en conocerlo, especialmente al dedicar tiempo a reflexionar sobre todas las maravillosas obras que Dios realiza en cada momento —el hecho de que constantemente crea todo con un propósito y tiene el control de todo— te inspirarás para amarlo, alabarlo y glorificarlo. Después de todo, al experimentar su grandeza, nos damos cuenta de nuestra propia pequeñez y dependencia.
O en palabras del Rambam:
“¿Cuál es el camino para alcanzar el amor y el temor hacia Él? Cuando una persona contempla Sus maravillosas y grandiosas obras y creaciones, y aprecia Su sabiduría infinita que supera toda comparación, inmediatamente lo amará, alabará y glorificará, anhelando con tremendo deseo conocer el gran nombre de Dios, como afirmó David: “Mi alma tiene sed del Señor, del Dios vivo” [Salmos 42:3]… Cuando continúa reflexionando sobre estos mismos asuntos, inmediatamente retrocederá con asombro y temor, comprendiendo que es una criatura diminuta, humilde y oscura, que se encuentra con su frágil y limitada sabiduría ante Aquel que posee conocimiento perfecto.”[2]
Como dijo el rey David:
כִּֽי־אֶרְאֶ֣ה שָׁ֭מֶיךָ מַעֲשֵׂ֣ה אֶצְבְּעֹתֶ֑יךָ יָרֵ֥חַ וְ֝כוֹכָבִ֗ים אֲשֶׁ֣ר כּוֹנָֽנְתָּה׃
מָה־אֱנ֥וֹשׁ כִּֽי־תִזְכְּרֶ֑נּוּ וּבֶן־אָ֝דָ֗ם כִּ֣י תִפְקְדֶֽנּוּ׃
“Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has puesto en su lugar, ¿qué es el hombre para que te hayas acordado de él?“[3]
Conocer a Dios genera el deseo de saber más y aprender más sobre Él y sus atributos, lo cual conducirá a un mayor respeto, amor y aprecio.[4]
Este respeto lleva a los noájidas a servir a Dios de la manera correcta, tanto en obras como en palabras. Este servicio divino se divide en dos categorías: el que se dirige hacia adentro —la persona busca corregir su carácter y hábitos naturales, y las obras que se ajustan a la voluntad de Dios— y el que se dirige hacia Dios —a saber, la oración y la alabanza—.
La forma de adorar a Dios antes mencionada conducirá a una forma universal de adorar a Dios. Es bueno dar el ejemplo correcto a nuestro entorno y guiar a Dios hacia la manera en que desea ser adorado.
Por Angelique Sijbolts
Fuentes
[1] Mashiaj escrito por el rabino Jacob Immanuel Schochet.
[2] Yesodei HaTorah 2:2 – encontrado en la editorial Shir haShirim ArtsScroll Tanach Series.
[3] Salmos 8:4-5
[4] Siete Puertas del Conocimiento Justo Escrito por el rabino Moshe Weiner y el Dr. Michael Schulman. Véase: La tercera puerta; la puerta de la profecía del servicio a Dios, capítulo 1, la esencia del servicio a Dios.
Gracias al Dr. Michael Schulman por sus comentarios.
Traducido por Withney Ann Sieverink-McNair
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