22 Av 5783 – 9 de agosto de 2023

“Confieso mi pecado, me preocupa mi transgresión.”

El Libro de los Salmos, y en efecto la Biblia, utiliza con frecuencia el paralelismo: la misma idea se expresa de dos maneras. Así es como suele interpretarse este versículo.

El rabino Najman de Breslov lo interpretó de otra manera: David fue un maestro del arrepentimiento. Se arrepintió profundamente de sus pecados (véanse los salmos 32 y 51). El pecado que admite aquí es preocuparse por transgresiones pasadas de las que ya se ha arrepentido. Reconoce que está mal seguir castigándose y obsesionándose con errores pasados que Dios ya ha perdonado.


Por el rabino Michael Skobac

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