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Parashá Behar
Integrar la Torá en la propia vida a través de la reflexión y la conversación puede ser una experiencia increíblemente divertida y atractiva. Es un viaje de descubrimiento, en el que la sabiduría ancestral y las enseñanzas intemporales cobran vida en nuestras experiencias cotidianas. A través de la reflexión, tenemos la oportunidad de sumergirnos en el rico tapiz de la Torá, extrayendo profundas ideas y lecciones que resuenan en nuestras vidas modernas. La alegría reside en los momentos "ajá", aquellos en los que un versículo o una historia de la Torá conectan de repente con nuestros retos, aspiraciones y valores personales. Y cuando participamos en conversaciones sobre la Torá con otras personas, se convierte en una exploración interactiva, en la que diversas perspectivas e interpretaciones mejoran nuestra comprensión. Estos diálogos a menudo despiertan el entusiasmo y la curiosidad intelectual, haciendo que el proceso de aprendizaje sea agradable y satisfactorio. La Torá se convierte en una parte vibrante y dinámica de nuestras vidas, que nos ofrece no sólo orientación, sino también una fuente inagotable de fascinación, conexión y crecimiento.
NOTA: No te sientas obligado a consultar todas las fuentes ni a responder a todas las preguntas, a menos que quieras hacerlo. Incluso una sola fuente o una sola pregunta te dará mucho material para debatir y meditar. Disfrútalo.
Algunas reflexiones de la parashá
El año jubilar, o yovel, El Levítico, descrito en Levítico, introduce un marco legal único donde, tras siete ciclos de siete años, el quincuagésimo año restablece la propiedad y emancipa a los esclavos. Esta desviación de la noción convencional de propiedad perpetua desafía nuestra comprensión de la posesión. El versículo “porque la tierra es mía” enfatiza la naturaleza transitoria de la propiedad humana, subrayando que, en última instancia, todo pertenece a Dios (Levítico 25:23). Esta noción es compartida por el rabino Elazar Ish Bartosa en Pirkei Avot, quien insta a las personas a dar a Dios lo que es Suyo, reconociendo que todas las posesiones y capacidades son, en última instancia, otorgadas por Él (Avot 3:7).
Esta perspectiva es relevante para los noájidas, quienes, aunque no están sujetos a la ley judía, pueden extraer enseñanzas morales de sus enseñanzas. Reconocer la propiedad y administración de Dios sobre todas las cosas puede guiar a los noájidas en sus interacciones con el mundo y los demás. Promueve la humildad, la responsabilidad y la generosidad, reconociendo que los recursos y las habilidades son dones que deben utilizarse para el bien.
Ampliando la afirmación del rabino Elazar: “Dadle lo que es Suyo” (Avot 3:7), se reflexiona sobre cómo reconocer la propiedad divina de todo influye en nuestra percepción de la riqueza, los talentos y las habilidades. Plantea preguntas sobre el equilibrio entre la autonomía y el reconocimiento de la dependencia divina por todo lo que poseemos.
Además, considerar las implicaciones de la propiedad transitoria cuestiona las nociones prevalecientes de posesión y derechos de propiedad. Esto no contradice nuestra comprensión de la autonomía corporal ni de la naturaleza privada de la riqueza per se, sino que invita a examinar nuestras estructuras y valores sociales, alentando a reconsiderar nuestra relación con las posesiones materiales y la distribución de la riqueza.
Además, reconocer la propiedad de Dios sobre todas las cosas puede inspirar una conexión más profunda con la espiritualidad y un compromiso con el crecimiento personal. Comprender que nuestro potencial de bondad, generosidad y servicio a Dios supera nuestra percepción motiva a las personas a esforzarse por alcanzar mayores alturas morales y espirituales.
En última instancia, el concepto de propiedad transitoria y el reconocimiento de la propiedad de Dios sobre todas las cosas sirve como base para una vida ética y una administración responsable, guiando a los individuos, incluidos los Noájidas, hacia una vida de propósito, integridad y compasión.
Ahora, reflexiona sobre las siguientes preguntas:
- ¿Cómo la idea de propiedad transitoria, tal como se describe en el concepto del año jubilar, desafía nuestra comprensión moderna de la posesión y la propiedad?
- Reflexionando sobre la declaración del Rabino Elazar: “Dadle lo que es suyo”, ¿cómo el reconocimiento de que Dios es dueño de todo impacta nuestra percepción de la riqueza, los talentos y las habilidades?
- ¿De qué maneras el reconocimiento de la propiedad de Dios sobre todas las cosas puede influir en nuestras relaciones con los demás y en nuestra gestión del medio ambiente?
- Consideremos la idea de que nuestro potencial de bondad, generosidad y servicio a Dios es mayor de lo que creemos. ¿Cómo inspira esta idea el crecimiento personal y el desarrollo espiritual?
- Reflexiona sobre el equilibrio entre la autonomía y el reconocimiento de la propiedad de Dios en nuestras vidas. ¿Cómo podemos mantener un sentido de autonomía individual y, al mismo tiempo, reconocer nuestra dependencia de Dios por todo lo que tenemos?
¡Shabbat Shalom!
Por el rabino Tani Burton
Si quieres más preguntas para la contemplación, VEA LOS OTROS BLOGS DEL RABINO TANI BURTON SOBRE LAS PREGUNTAS DE PARSHAT
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