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UN PENSAMIENTO SOBRE PARSHAT TAZRIA 5785
Del chisme a la comunicación positiva
Introducción
Esta semana se celebra la parashá Tazriá, que a menudo se considera lepra, pero en realidad se refiere a una erupción blanca o eczema en la piel. En la tradición judía, esta afección se relaciona con el chisme y las malas palabras.1 En esta charla, exploramos la esencia del chisme, por qué la gente lo hace y cómo podemos transformarlo en comunicación positiva. Acompáñenos en un viaje desde la charla negativa hasta el diálogo edificante.
Entendiendo los chismes
El concepto de Tsara'at En la tradición judía fue causada por errores psicológicos, incluyendo lenguaje dañino como Lashon hará, Rechilusy Motsie Shem Ra.
- Lashón hará (literalmente, “mal habla”) se refiere a hablar mal de alguien, incluso si la información es cierta. Por ejemplo, difundir comentarios críticos pero veraces sobre un colega a sus espaldas.
- Rechilus implica recopilar y difundir información sobre alguien sin su consentimiento, de forma muy similar a transmitir conversaciones confidenciales en el lugar de trabajo a otras personas.
- Motsie Shem Ra se refiere a difundir información falsa que daña la reputación de una persona, como inventar rumores sobre un competidor para obtener una ventaja.
Si bien el chisme puede parecer que satisface ciertas necesidades psicológicas y sociales, como:
- Mantener y reforzar las normas sociales.
- Controlar el comportamiento desalentando el incumplimiento de las normas (“¿Qué dirán los vecinos?”).
- Fortalecer los lazos grupales creando un sentido de “nosotros”.”
- Sirve como una forma de alivio del estrés y regulación emocional.
- Proporcionar información útil sobre la dinámica social o el avance profesional.
Es fundamental reconocer que el chisme puede tener consecuencias perjudiciales. Cuando el discurso negativo se recompensa con atención, se crea un ciclo que fomenta el mismo comportamiento.
Transformando el chisme en comunicación positiva
Para liberarnos de la comunicación negativa, debemos ser conscientes de nuestra tendencia a chismear y elegir conscientemente alternativas positivas. Un enfoque eficaz es seguir estos "Diez Mandamientos" contra... Lashon hará y Rechilus:
- No hables mal. Elige compartir palabras alentadoras y amables.
- No escuches el mal. Evita fomentar el chisme negándote a participar en él.
- No racionalices el discurso destructivo. Decir “¡Pero es verdad!” o “Fue solo una broma” no justifica palabras dañinas.
- No veas el mal. Juzga a los demás favorablemente, tal como te gustaría ser juzgado.
- Cuidado con los chismes no verbales. El lenguaje corporal e incluso las palabras aparentemente positivas pueden ser perjudiciales.
- Sé humilde. La arrogancia alimenta la negatividad, mientras que la humildad ayuda a prevenir el lenguaje destructivo.
- Piensa antes de compartir. Ni siquiera la información positiva debe compartirse sin permiso.
- Prioriza la honestidad con sabiduría. Si bien la honestidad es valiosa, nunca debe ir en detrimento de los demás.
- Aprende a disculparte. Si has hablado mal de alguien, asume la responsabilidad y enmienda el daño.
- Perdona. Si alguien ha hablado mal de ti, deja atrás el resentimiento y elige la paz.
Siguiendo estos principios, podemos crear un ambiente de respeto, amabilidad y diálogo constructivo.
La ciencia de la comunicación positiva
La neurociencia demuestra que comportamientos como el chisme activan neurotransmisores como la oxitocina, que refuerzan los vínculos sociales. Sin embargo, podemos aprovechar esta tendencia biológica para bien recompensando el lenguaje positivo. Al elegir responder con ánimo en lugar de involucrarnos en la negatividad, cambiamos la norma social hacia la amabilidad.
Como afirmó sabiamente el rabino Schneur Zalman de Liadi:2:
“Amados míos, les suplico que inculquen el amor al prójimo en sus corazones. Ni siquiera consideren el mal en sus pensamientos, y si surgen, apártenlos como humo. Porque hablar mal de otro es tan grave como la idolatría, el incesto y el derramamiento de sangre. Y si esto es así con las palabras, ¡cuánto más con el pensamiento!”
Conclusión
Si bien no podemos controlar cómo se comunican los demás, sí podemos cultivar una cultura de respeto y amabilidad a través de nuestras palabras y acciones. Al ser más conscientes de nuestro lenguaje y reforzar la comunicación positiva, contribuimos a una comunidad más solidaria y motivadora.
Desafío: La próxima vez que te encuentres en una conversación llena de chismes, redirígela hacia algo constructivo. ¡Observa la diferencia!
Por Angelique Sijbolts
Gracias al rabino Tuvia Serber por sus comentarios.
Fuentes
Kli Yakar y Rabino Kalman Packouz https://www.aish.com/tp/ss/ssw/507909531.html
Niet roddelen, kwaadspreken of lasteren puerta Rabino Meïr
Roddelen waarom doen we het
Las canciones positivas de roddelen
Los trece principios de la fe judía
Números 23:18
Roddelen hoe werkt het in
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