“Y llamó a Moisés, y Hashem le habló…” (Levítico 1:1).
Rashi explica que hubo pausas entre cada vez que Dios le hablaba a Moisés para darle nuevas instrucciones, para permitirle a Moisés detenerse, reflexionar y digerir el contenido de la comunicación de Dios.
Sivan Rahav-Meir comparte una maravillosa historia del rabino Yehoshua Hartman en su libro #Parashá Para ilustrar esta idea:
“Hace muchos años, asistí a una conferencia del rabino Moshe Shapira y llevé conmigo el último invento tecnológico: una grabadora de voz. Cuando la grabadora detectaba una voz, se activaba; de lo contrario, no grababa, ahorrando así espacio en la cinta. Estaba muy emocionado por usar este nuevo aparato y con orgullo lo coloqué sobre la mesa frente al rabino para grabar la conferencia. El rabino Shapira se fijó en la máquina y me preguntó qué tenía de especial. Cuando le hablé de este invento que solo grababa sus palabras y no sus pausas, me miró y dijo: “Si es así, ¡se perderá la parte principal de mi conferencia!”.”
Por el rabino Michael Skobac
Copyright, todos los derechos reservados. Si le ha gustado este artículo, le animamos a seguir difundiéndolo.
Nuestros blogs pueden contener textos/citas/referencias/enlaces que incluyan material protegido por derechos de autor de Mechon-Mamre.org, Aish.com, Sefaria.org, Jabad.orgy/o AskNoah.orgque utilizamos de acuerdo con sus políticas.