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Parashá Bamidbar – ¿Shabat?

Parashat Bamidbar: El presidente Donald Trump invitó a todos los judíos estadounidenses a observar este Shabat. ¿Qué significa esto para los judíos y para los no judíos?


El Shabat y el pueblo judío

Para el pueblo judío, el Shabat es uno de los pilares fundamentales que ha preservado la identidad judía a lo largo de la historia. Es más que un día de descanso; es un retorno semanal al propósito, la fe, la gratitud y la claridad espiritual.

El Shabat les recuerda a los judíos quiénes son:

La observancia del Shabat crea una pausa sagrada en la vida. Durante la semana, las personas están inmersas en el trabajo, los negocios, la tecnología, las responsabilidades y el constante movimiento de la sociedad. El Shabat invita al judío a alejarse de todo eso, no para escapar del mundo permanentemente, sino para reconectarse con el Creador y recuperar la fortaleza espiritual.

El objetivo no es el aislamiento. El judaísmo no enseña a apartarse de la humanidad ni a aislarse de la sociedad. Al contrario, los judíos están llamados a vivir en el mundo e influir positivamente en él. Pero para influir en el mundo adecuadamente, es necesario desconectarse ocasionalmente de sus distracciones y reconectarse con los valores eternos.

En ese sentido, el Shabat se convierte en una fuente de renovación.

Un momento memorable

Resulta históricamente notable que un líder mundial no judío anime públicamente a los judíos a reconectar con uno de los pilares más antiguos de la vida judía.

Desde una perspectiva, sirve como recordatorio para los propios judíos:
A veces, el mundo reconoce la importancia de las tradiciones judías incluso cuando los propios judíos las pasan por alto.

Este momento puede convertirse, por lo tanto, en una oportunidad para renovar la conexión con la identidad judía, los valores de la Torá y el propósito espiritual.

¿Pueden los no judíos observar el Shabat?

Esta cuestión se debate ampliamente en fuentes judías clásicas como el Talmud y los escritos de Maimónides.

La ley judía tradicional enseña que la observancia religiosa plena del Shabat pertenece exclusivamente al pueblo judío. Ciertas prácticas rituales, como la observancia formal del Shabat, el Kidush o la abstención del trabajo como precepto religioso, forman parte singular del pacto entre Dios y la nación judía.

Sin embargo, esto no significa que los no judíos no tengan ninguna conexión con las ideas que hay detrás del Shabat.

Todo lo contrario.

El mensaje universal de la creación

Muchos comentaristas judíos explican que uno de los significados más profundos del Shabat es el testimonio de la creación.

Según la Torá, Dios creó el mundo en seis días y descansó el séptimo. El Shabat nos recuerda semanalmente que el universo no es aleatorio, sino que tiene un propósito y es sostenido continuamente por su Creador.

Esta creencia no es exclusiva de los judíos. La idea de que el mundo fue creado por Dios —y que la creación contiene sabiduría, orden y significado— es universal.

Por lo tanto, una persona no judía que desee conectar con el mensaje espiritual del día puede hacerlo de una manera apropiada y significativa:

Esto no se considera “observar el Shabat” en el sentido judío formal. Más bien, se trata de participar en una conciencia universal de la creación y la relación de la humanidad con Dios.

La porción semanal de la Torá y el valor humano

Esta reflexión también guarda una hermosa relación con la porción de la Torá que tradicionalmente se lee antes de la festividad de Shavuot, la celebración de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí.

En esta porción de la Torá, Dios ordena que se cuente al pueblo judío.

¿Para qué contarlos si Dios ya lo sabe todo?

Una explicación clásica es que el conteo no era para el conocimiento de Dios, sino para el propio pueblo. Contar demuestra valor. Cuando algo se cuenta con cuidado, demuestra su importancia.

El mensaje es profundo:

Cada ser humano importa.

Quien comprende su propio valor es menos propenso a dejarse arrastrar por tendencias vacías, valores destructivos o la confusión moral de la sociedad. Reconocer el propósito divino de uno mismo genera fortaleza interior.

Según la enseñanza judía:

Ambos forman parte de un propósito mayor: revelar la bondad, la moralidad y la presencia de Dios en el mundo.

Un momento para la reflexión

Ya sea judío o no judío, este Shabat puede convertirse en una oportunidad:

En un mundo lleno de ruido y distracciones, incluso un breve momento de reflexión espiritual puede devolver la claridad y la fuerza.

Buen Shabat.

Charla del rabino Tuvia Serber


Lo anterior es una representación del texto hablado convertido en texto escrito.

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