Re'eh (Deuteronomio 11:26-16:17 )
La Torá prohíbe diversas formas de duelo que prevalecían entre las naciones no judías. Una de las razones por las que se prohibieron fue que eran excesivas, atribuyendo una sensación de permanencia a la muerte, cuando en realidad sabemos que el alma de la persona continúa existiendo y vive en el Más Allá. Los rabinos también critican el duelo excesivo incluso cuando no se realizan actos de duelo prohibidos, como cortarse la piel. El Talmud1 Nos habla de una mujer que tenía siete hijos y uno falleció. Estaba sumamente angustiada y lloró durante mucho tiempo. Rav Huna le advirtió que no debía llorar tanto. La mujer continuó, y poco después también perdió a sus hijos restantes, un castigo por el duelo excesivo.
El Talmud continúa describiendo el proceso de duelo. La intensidad del duelo se reduce por etapas. El período de duelo varía según la relación entre el difunto y su familiar: una persona llora durante doce meses por un padre, pero solo un mes por un hijo, esposa o hermano. El rabino Ozer Alport relata que cuando el rabino Yosef Dov Soloveitchik estaba haciendo shivá por su esposa, recibió la visita de los rabinos Yitzchak Hutner y Pinchas Teitz. Surgió la pregunta de por qué el período de duelo por la pérdida más natural y frecuente de un padre es más largo que el de la pérdida antinatural y aparentemente más traumática de un hijo. Cada rabino ofreció una perspectiva diferente sobre esta pregunta. Consulte el Dvar Torá del rabino Ozer Alport para obtener un resumen de sus respuestas.
El rabino Binyamin Rubin ofrece una respuesta diferente basada en el Talmud2 Esto nos indica que la mitzvá de honrar a los padres se aplica tanto durante su vida como después de su fallecimiento en el Más Allá. Por consiguiente, el período de duelo prolongado es una forma de honrar al padre o madre por más tiempo, algo que, de nuevo, no aplica a otros familiares.
Esta respuesta enseña que hay algo extra especial en la relación entre una persona y sus padres.3. El largo proceso de duelo permite a la persona continuar honrando la memoria de sus padres, valorando la pérdida irreparable, aprendiendo de su ejemplo y reconociendo su linaje en la cadena de conexión con la Entrega de la Torá.
Por el rabino Yehonasan Gefen
Notas:
1. Moed Kattan, 27b.
2. Kidushin, 31b.
3. The exception to this is the explanation of Rav Soloveitchik, because he stressed that the natural pain one has for losing a parent is not as great as for losing a child, and therefore there is less concern of excessive mourning.
PORCIÓN SEMANAL DE LA TORÁ,
La luz que guía
por Rabino Yehonasan Gefen
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