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UN PENSAMIENTO SOBRE PARSHAT KORACH 5784

No seas como Koraj

En la narrativa de la rebelión de Kóraj, encontramos dos facciones aliadas que se oponen a Moisés: el grupo liderado por Kóraj y otro liderado por Datán y Abiram, apoyado por 250 jefes. Ambos grupos desafían la autoridad de Moisés, cuestionando por qué debería colocarse por encima del resto de la comunidad. Su argumento se basa en la afirmación de que toda la congregación es santa y única, y por lo tanto, nadie debe asumir una posición o rol superior. Esta discusión se centra particularmente en Números 16:3-4, Acerca de Koraj:

y se juntaron contra Moisés y contra Aarón, y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está el Señor. ¿Por qué, pues, os levantáis sobre la congregación del Señor?‘וַיִּֽקָּהֲל֞וּ עַל־מֹשֶׁ֣ה וְעַֽל־אַהֲרֹ֗ן וַיֹּאמְר֣וּ אֲלֵהֶם֮ רַב־לָכֶם֒ כִּ֤י כׇל־הָֽעֵדָה֙ כֻּלָּ֣ם קְדֹשִׁ֔ים וּבְתוֹכָ֖ם ד' וּמַדּ֥וּעַ תִּֽתְנַשְּׂא֖וּ עַל־קְהַ֥ל ד'׃
Y cuando Moisés oyó esto, cayó sobre su rostro.וַיִּשְׁמַ֣ע מֹשֶׁ֔ה וַיִּפֹּ֖ל עַל־פָּנָֽיו׃

Koraj se presenta como un hombre de naturaleza dual. Inicialmente, su propuesta parece constructiva y concordante con el consejo previo que Jetro le dio a Moisés. Jetro sugirió que Moisés delegara responsabilidades en otros para evitar verse abrumado (Éxodo 18:17-23). Koraj parece hacer eco de este consejo, sugiriendo que las tareas de liderazgo y el servicio en el Templo podrían distribuirse entre todos los primogénitos, ya que son sagrados (Éxodo 13:2 y Deuteronomio 14:2). Parece que Koraj aboga por una distribución justa de responsabilidades para evitar que Moisés se viera sobrecargado y asegurar la felicidad de todos.

Sin embargo, un examen revela los verdaderos motivos de Koraj. Rashi interpreta las palabras de Koraj como una acusación de que Moisés se ha arrogado demasiado poder. La frase hebrea רַב־לָכֶם (es demasiado para ti) implica que Moisés ha usurpado una porción excesiva del liderazgo. El desafío de Koraj —”¿Por qué, pues, os enaltecéis por encima de la asamblea?”— sugiere envidia y ambición en lugar de preocupación genuina. Koraj no es la persona cálida y empática que aparenta ser; más bien, es frío (קרח, que también significa hielo en hebreo) y egoísta.

Al oír las acusaciones de Koraj, Moisés se postra de inmediato. Este acto, וַיִּפֹּ֖ל עַל־פָּנָֽיו, contrasta marcadamente con la “levantamiento” de Koraj. La reacción de Moisés puede verse como una expresión de profunda humildad y una súplica de Guía Divina. Él reconoce que la reprimenda pública y la vergüenza se dirigen más a Aarón que a sí mismo. Mientras Moisés se postra, Aarón no lo hace, lo que refleja su modestia y su capacidad de absorber el insulto con gracia.

Dios responde a Moisés instruyéndole que ponga una prueba que demuestre al pueblo a quién ha elegido para los deberes sagrados del Templo y el liderazgo. Esta intervención divina busca aclarar a los seguidores de Kóraj, Datán y Abiram quiénes son los líderes legítimos y el resto de Israel. La crítica y confrontación pública de Kóraj reveló su falta de verdadera santidad y lo descalificó para cualquier función sagrada. Finalmente, la tierra se abrió y se tragó a Kóraj y sus seguidores, sirviendo como un severo juicio divino contra su rebelión.

Lecciones de la historia de Koraj

  1. Sea sincero y honesto con los demás.

Debemos esforzarnos por ser genuinos en nuestras interacciones, evitando la duplicidad que ejemplificó Koraj. Engañar a otros con nuestras palabras, incluso bajo la apariencia de preocupación, es una forma de robo conocida como "“daat geneivat,”[1] o robarle la mente a alguien. Si indagamos en la vida de alguien sin un interés genuino, creamos una falsa sensación de preocupación, como hizo Koraj con Moisés. Esto sirve como advertencia: las personas no siempre dicen lo que quieren decir.

Imagina entrar en una tienda y un vendedor se acerca con entusiasmo. Te saluda con calidez y te ofrece diversos servicios. Parece genuinamente interesado en ti, preguntándote por tu trabajo, tu familia y tus intereses. Te sientes bienvenido y valorado. Sin embargo, con el tiempo, descubres que el vendedor usa el mismo enfoque cálido y personal con todos los clientes, sin importar quiénes sean. Su interés es puramente profesional y estratégico, con el objetivo de hacerte sentir bien y convencerte de comprar. No tiene ningún interés real en tu vida personal.

De igual forma, imagina recibir una llamada de un viejo amigo con el que no has hablado en años. Te pregunta cómo estás, muestra un interés genuino en tu vida y pregunta por tu trabajo y tu familia. Te sientes halagado y feliz de que se haya tomado el tiempo para reconectar. Al final de la conversación, resulta que tu amigo se ha convertido en vendedor y, de hecho, te contactó para venderte un producto o servicio. Su interés en tu vida no era real; era un medio para ganarse tu confianza y usarla para su objetivo de ventas.

Ambos escenarios ilustran la esencia de “geneivat daat”. Las interacciones dan una falsa sensación de genuina preocupación e interés, pero están motivadas por intenciones ocultas. En el caso de Kóraj, su aparente preocupación por la igualdad entre los israelitas era en realidad una fachada para su propio afán de poder y prestigio. Este tipo de engaño puede erosionar la confianza y hacer que las personas se sientan manipuladas.

Para evitar caer en la trampa del geneivat daat, debemos ser sinceros en nuestro trato con los demás. El cuidado genuino y la transparencia son esenciales para construir relaciones auténticas. Procuremos que nuestras palabras y acciones reflejen verdadera preocupación e integridad, en lugar de una fachada de interés con motivos egoístas subyacentes.

  1. Nunca humille ni avergüence públicamente a nadie.

Así como está prohibido causar daño físico, también está prohibido causar sufrimiento emocional con nuestras palabras. La humillación pública, como la que experimentó Moisés, es una ofensa grave. Los Sabios dijeron: “Quien hace palidecer a su prójimo en público no tiene parte en el Mundo Venidero”, lo que significa que (a) está prohibido insultar a otra persona con palabras hasta el punto de alterar su apariencia facial, y (b) esto es castigado por Dios.[2] El acto de Moisés de caer sobre su rostro es a veces interpretado como un signo de su profunda angustia, pues su rostro se puso pálido por la vergüenza impuesta por Koraj.

  1. Los celos, el deseo y la búsqueda del honor pueden destruir vidas.

El Talmud advierte que los celos, la lujuria y la búsqueda del honor pueden llevar a una persona a la ruina. El afán de poder y reconocimiento de Kóraj lo llevó a la ruina. Su historia es una advertencia sobre los peligros de dejar que tales emociones dominen nuestras acciones.[3]

Por Angelique Sijbolts

Notas y fuentes:

Esta pieza fue inspirada por:

Koraj de dos caras

El arte de la revelación
por Yoram y Meira Raanan

[1] ¡Vamos a almorzar!

por Emuna Braverman

[2] Obligaciones morales según se analizan en El Código Divino del rabino Moshe Weiner, 4.ª edición, pág. 374
[3]Los peligros de los rasgos negativos delineados en El Código Divino del Rabino Moshe Weiner, 4a edición, pág. 97.

Textos Mechon Mamre


Con agradecimiento al rabino Tani Burton y al Dr. Michael Schulman por los comentarios.

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