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Integrar la Torá en la propia vida a través de la reflexión y la conversación puede ser una experiencia increíblemente divertida y atractiva. Es un viaje de descubrimiento, en el que la sabiduría ancestral y las enseñanzas intemporales cobran vida en nuestras experiencias cotidianas. A través de la reflexión, tenemos la oportunidad de sumergirnos en el rico tapiz de la Torá, extrayendo profundas ideas y lecciones que resuenan en nuestras vidas modernas. La alegría reside en los momentos "ajá", aquellos en los que un versículo o una historia de la Torá conectan de repente con nuestros retos, aspiraciones y valores personales. Y cuando participamos en conversaciones sobre la Torá con otras personas, se convierte en una exploración interactiva, en la que diversas perspectivas e interpretaciones mejoran nuestra comprensión. Estos diálogos a menudo despiertan el entusiasmo y la curiosidad intelectual, haciendo que el proceso de aprendizaje sea agradable y satisfactorio. La Torá se convierte en una parte vibrante y dinámica de nuestras vidas, que nos ofrece no sólo orientación, sino también una fuente inagotable de fascinación, conexión y crecimiento.

NOTA: No te sientas obligado a consultar todas las fuentes ni a responder a todas las preguntas, a menos que quieras hacerlo. Incluso una sola fuente o una sola pregunta te dará mucho material para debatir y meditar. Disfrútalo.

Algunas reflexiones de la parashá

La sal de la tierra

“Pero su mujer miró hacia atrás, a espaldas de él, y se convirtió en columna de sal.”
(Bereshit 19:26)

Muchos hemos leído este versículo decenas de veces, pero a veces una frase familiar cobra de repente un nuevo significado. ¿Por qué sal? ¿Por qué fue esta la forma en que se castigó? ¿Por qué no piedra, arena o hierro?

Rashi explica que cuando Lot le pidió a su esposa que trajera sal para sus invitados angelicales, ella se negó. En Sodoma, la hospitalidad era despreciada y la generosidad ridiculizada. Su reticencia a compartir incluso un poco de sal no revelaba una tacañería momentánea, sino una mentalidad estancada: un corazón volcado en sí mismo. Al mirar atrás, no solo estaba observando su hogar; estaba volviendo a los valores corruptos que había interiorizado.

La sal, a lo largo de las Escrituras, conlleva un significado paradójico. Simboliza tanto el juicio como la preservación, tanto la permanencia como el pacto. “Con todas tus ofrendas ofrecerás sal” (Levítico 2:13). La sal da sabor a los alimentos y previene su descomposición; asimismo, el pacto y la integridad moral preservan la vida humana de la corrupción.

Nuestros sabios enseñan que sin la "sal" de la fe y la gratitud, el mundo no podría soportar su propia amargura. Cuando olvidamos que toda bendición proviene de Dios, nuestro trabajo se vuelve ansioso y arduo: "la carrera de ratas". La sal endulza la lucha al recordarnos que cada pizca de bondad en nuestras vidas es un regalo.

Nuestros Sabios nos dicen: “Sala tu dinero disminuyéndolo”.” Preservamos lo que tenemos al regalarlo, al convertir nuestros recursos en bondad. Parece contradictorio, pero la generosidad es la forma más auténtica de seguridad. La esposa de Lot retuvo hasta el regalo más pequeño, convirtiéndose así en el símbolo del estancamiento espiritual: una columna de sal, endurecida e inamovible.

Para los noájidas, la lección es eterna. El pacto de sal refleja una verdad universal: la bondad debe preservarse, la amargura debe endulzarse y la riqueza debe compartirse. Cuando damos libremente, imitamos al Creador, quien da continuamente. Cuando nos aferramos y nos negamos, comenzamos a endurecernos.

Que todos podamos convertirnos en la verdadera sal de la tierra, preservando lo que es bueno, dando sabor a la vida a través de la gratitud y la generosidad, y permitiendo que la bondad mantenga vivos nuestros corazones.

Ahora, reflexiona sobre las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué significa mirar atrás en tu vida? ¿Hay hábitos, apegos o formas de pensar que te mantienen atado a una vieja versión de ti mismo?
  2. La sal conserva y también da sabor. ¿Qué valores o acciones en tu vida preservan lo bueno y aportan sabor y alegría a los demás?
  3. ¿Cuándo la generosidad ha endulzado una situación difícil o amarga para ti o para alguien más?
  4. El dicho “Sala tu dinero disminuyéndolo” Enseña que dar preserva la riqueza. ¿De qué maneras el dar (de tiempo, cariño o recursos) enriquece tu propia sensación de abundancia?
  5. ¿Cómo podrías incorporar más gratitud y apertura a tu rutina diaria, para que los desafíos de la vida se sientan sazonados en lugar de amargos?

¡Shabbat Shalom!

Por el rabino Tani Burton

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