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UN PENSAMIENTO SOBRE PARSHAT TETZAVEH 5785

En Éxodo 27:20-21 Leemos acerca del mandato dado a los hijos de Israel de traer aceite de oliva puro para la Menorá, para que la lámpara ardiera continuamente.

20 Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder las lámparas continuamente.כ  וְאַתָּה תְּצַוֶּה אֶת-בְּנֵי יִשְׂרָאֵל, וְיִקְחוּ אֵלֶיךָ שֶׁמֶן זַיִת זָךְ כָּתִית–לַמָּאוֹר: לְהַעֲלֹת נֵר, תָּמִיד
21 En el tabernáculo de reunión, fuera del velo que está delante del testimonio, Aarón y sus hijos lo pondrán en orden, para quemarlo desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová; será estatuto perpetuo por sus generaciones para los hijos de Israel.כא  בְּאֹהֶל מוֹעֵד מִחוּץ לַפָּרֹכֶת אֲשֶׁר עַל-הָעֵדֻת, יַעֲרֹךְ אֹתוֹ אַהֲרֹן וּבָנָיו מֵעֶרֶב עַד-בֹּקֶר–לִפְנֵי ד': חֻקַּת עוֹלָם לְדֹרֹתָם, מֵאֵת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל.

Pero ¿por qué era tan esencial esta luz? No para Dios mismo, sino como testimonio para Israel y las naciones.

Una luz que no es necesaria para Dios, sino para el mundo

Esta luz no era necesaria para Dios, como leemos en Shabat 22b:

¿Realmente requiere (Dios) la luz (de la Menorá)?… Más bien, sirve como testimonio a toda la humanidad de que la Presencia Divina reposa entre Israel.

Pero ¿cómo puede esta luz ser un testimonio para el mundo, cuando las naciones no podían entrar al Templo? La respuesta se encuentra en 1 Reyes 6:4 que menciona que el Templo tenía ventanas:

4 E hizo a la casa ventanas anchas por dentro y estrechas por fuera.ד  וַיַּעַשׂ לַבָּיִת, חַלּוֹנֵי שְׁקֻפִים אֲטוּמִים


Estas ventanas tenían un diseño único. Normalmente, las ventanas se construyen para permitir la entrada de luz exterior, siendo la parte exterior más estrecha que la interior. Sin embargo, en el caso del Templo, el diseño era al revés: las ventanas eran estrechas por dentro y anchas por fuera.

Rashi (1 Reyes 6:4) explica que este diseño tenía un significado más profundo. El Templo no requería luz externa, pues la presencia misma de Dios era su fuente. La Menorá irradiaba simbólicamente esta luz hacia el exterior, sirviendo como señal de que la Presencia Divina habitaba entre el pueblo judío y como testimonio a las naciones.1

La luz de la Menorá y la sabiduría de la Torá

Esta luz de la Menorá debía brillar siempre, con especial énfasis en la noche, como se afirma en Éxodo 27:21

21 En el tabernáculo de reunión, fuera del velo que está delante del testimonio, Aarón y sus hijos lo pondrán en orden, para quemarlo desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová; será estatuto perpetuo por sus generaciones para los hijos de Israel. כא  בְּאֹהֶל מוֹעֵד מִחוּץ לַפָּרֹכֶת אֲשֶׁר עַל-הָעֵדֻת, יַעֲרֹךְ אֹתוֹ אַהֲרֹן וּבָנָיו מֵעֶרֶב עַד-בֹּקֶר–לִפְנֵי ד': חֻקַּת עוֹלָם לְדֹרֹתָם, מֵאֵת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל.

La noche se considera a menudo el momento más peligroso del día. Como leemos en  Salmos 104:20:

20 Tú pones las tinieblas, y es de noche, en ella se arrastran todas las bestias del bosque.כ  תָּשֶׁת-חֹשֶׁךְ, וִיהִי לָיְלָה– בּוֹ-תִרְמֹשׂ, כָּל-חַיְתוֹ-יָעַר.

Físicamente, la noche es cuando somos más vulnerables. Simboliza los momentos de la vida en los que podemos sentirnos alejados de Dios y Su Torá. A lo largo de la historia, el pueblo judío ha soportado mucho sufrimiento, opresión y exilio; sin embargo, incluso en los momentos más oscuros, siempre ha recurrido a la Torá en busca de guía. Como leemos en Bava Batra 25b

Quien busque sabiduría debe dirigirse al sur.

La Menorá se encontraba en la parte sur del Templo y representa la Torá, como encontramos en Proverbios 6:23: 

23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que instruyen.;כג  כִּי נֵר מִצְוָה, וְתוֹרָה אוֹר; וְדֶרֶךְ חַיִּים, תּוֹכְחוֹת מוּסָר.

En Ramban Explica que la Menorá, a través de la Torá, es un símbolo de la presencia eterna de Dios. No importa cuán oscura sea la noche, la presencia de Dios permanece constante a través de Su Torá.

Los olivos y el camino de vida de la Torá

El rabino Yehoshua ben Levi enseña en Menajot 53b Israel es como el olivo: así como sus hojas nunca caen, el pueblo judío siempre perdurará. El rabino Yoḥanan añade que las aceitunas solo producen su preciado aceite al ser prensadas; así también, el pueblo judío ha fortalecido su compromiso con Dios y su Torá a través de las dificultades. Durante la Edad Media, a pesar de la persecución, el estudio de la Torá floreció en España, Francia y Europa del Este, dando origen a algunos de los más grandes eruditos de la historia judía.

Así como el aceite del olivo se utiliza para alimentar la Menorá, que simboliza la luz de la Torá, la sabiduría perdurable del pueblo judío ha iluminado al mundo a lo largo de la historia. Incluso en los tiempos más oscuros, su conocimiento y fe han sido un faro de luz, tal como la llama de la Menorá brilló con fuerza en el Templo Sagrado. Un ejemplo contundente de esto es el rabino Moshe ben Maimón (Maimónides), cuyas obras influyeron en figuras como el filósofo cristiano Tomás de Aquino e incluso en gobernantes musulmanes como el Sultán, quien buscó su sabiduría. Esto demuestra cómo el conocimiento judío, bajo gran presión, irradió luz al mundo, inspirando tanto a judíos como a no judíos.

Una luz para las naciones y para el mundo

Volvamos a la explicación de Rashi, que destaca que la Menorá irradiaba simbólicamente luz hacia afuera, sirviendo como señal de que la Presencia Divina siempre moraba entre el pueblo judío y como testimonio para las naciones.

Esto nos lleva al concepto de Israel como un “Or LaGoyim” (una luz para las naciones), como se describe en Jesaja 42:6.2 

6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te he tomado de la mano, y te he guardado, y te he puesto por pacto del pueblo, por luz de las naciones;ו  אֲנִי ד' קְרָאתִיךָ בְצֶדֶק, וְאַחְזֵק בְּיָדֶךָ; וְאֶצָּרְךָ, וְאֶתֶּנְךָ לִבְרִית עָם–לְאוֹר גּוֹיִם.

A través de los siglos, las naciones han podido ver que la Presencia Divina siempre ha estado con el pueblo judío, a medida que han descubierto continuamente nueva sabiduría y verdades en la Torá, a pesar de –o quizás debido a– el sufrimiento que soportaron.

Este testimonio debería animar también a las naciones a estudiar la Torá. Porque la luz de la Torá no es solo para los judíos. En Sanedrín 59a, leemos:
“Un no judío que estudia la Torá es como un Sumo Sacerdote”.”

Toda persona enfrenta dificultades personales en la vida, ya sean enfermedades, dificultades económicas u otros desafíos que dificultan mantener la atención en Dios o continuar el estudio de la Torá. En esos momentos, puede resultar abrumador mantener la fe o encontrarle sentido a las dificultades. Sin embargo, el pueblo judío nos ha demostrado que es precisamente a través de estas pruebas que podemos experimentar un profundo aprendizaje y crecimiento espiritual. Las dificultades que han enfrentado a lo largo de la historia no solo han puesto a prueba su resistencia, sino que también los han llevado a una sabiduría y perspectivas más profundas, enseñándonos que los desafíos pueden ser transformadores si nos mantenemos comprometidos a aprender y crecer a través de ellos.

A través del estudio de la Torá, y especialmente de los 7 Mandamientos Noájidas, así como los judíos traen luz al mundo, los no judíos pueden iluminar el mundo guardando las 7 mitzvot y sus ramificaciones.

Por Angelique Sijbolts
Con agradecimiento al rabino Tuvia Serber por sus aportes y comentarios.

Fuentes

  1. Véase también Menajot 86b:7 ↩︎
  2. Véase también la explicación de Malbim en este verso. ↩︎

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