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UN PENSAMIENTO SOBRE PARSHAT Shemot 5786
Y su importancia para los judíos y los noájidas
El nacimiento de Moisés es uno de los acontecimientos más extraordinarios de la Torá, y los comentarios clásicos muestran que milagros tanto físicos como espirituales acompañaron su llegada. Éxodo 2:2, leemos:
“La mujer [Yocheved] concibió y dio a luz un hijo; y cuando vio que era bueno, lo escondió durante tres meses”.”
A primera vista, esto parece sencillo, pero un estudio más profundo revela múltiples capas de significado.
“Él era bueno” – Una señal de Torá y salud
La palabra hebrea טוב (tov) Puede significar tanto “bueno” como “saludable”, y los sabios ofrecen varias interpretaciones:
- Alshich Explica que "bueno" alude a la conexión de Moisés con la Torá, también llamada "buena". La luz que llenó la casa al nacer simbolizaba la Torá (Éxodo 2:2) e insinuaba su futuro papel como receptor de la Torá de Dios. Yocheved comprendió que esto significaba la protección divina sobre Moisés (Alshich, Éxodo 2:2).
- Chizkuni Se enfatiza el aspecto físico: Moisés nació con solo seis meses y un día de embarazo, pero estaba completamente desarrollado y sano. Su madre vio que podía sobrevivir, lo que le permitió ocultarlo a salvo durante tres meses.
- Ramban Señala que, si bien toda madre protege a su hijo por naturaleza, la bondad de Moisés indicaba una cualidad única, pronosticando una supervivencia milagrosa. Por ello, Yocheved ideó maneras de protegerlo, colocándolo finalmente en una canasta entre los juncos cuando ya no fue posible esconderlo en casa (Ramban, Éxodo 2:2:1).
- Rashi Añade una explicación práctica: los egipcios calcularon el embarazo de Yocheved a partir de su nuevo matrimonio con Amram, esperando un total de nueve meses. Como Moisés nació antes, ella pudo ocultarlo durante tres meses antes de que los egipcios comenzaran a investigar (Rashi, Éxodo 2:3:1).
Los tres meses de ocultación
Según Chizkuni, Moisés nació el séptimo día del mes de Adar y permaneció oculto hasta el seis de Siván. Este momento conecta simbólicamente su nacimiento con Matan Torá, el día en que la Torá sería entregada posteriormente a Israel. Incluso en sus primeros meses, Moisés ya estaba vinculado a su futura misión: transmitir la Torá (Jizkuni, Éxodo 2:2:2).
Moisés y las siete leyes de Noé
La importancia de Moisés trasciende al pueblo judío, pues la Torá que transmitió contiene y formaliza las Siete Leyes Noájidas, mandamientos universales vinculantes para toda la humanidad. Si bien estas leyes fueron originalmente de aplicación para la humanidad desde la época de Adán y Noé (Génesis 2:16; Génesis 9:4), fue mediante la revelación de la Torá a Moisés que se articuló y preservó su pleno alcance y autoridad.
Los Sabios derivan las Siete Leyes Noájidas de versículos de la Torá (Sanedrín 56a-60a), y Maimónides enfatiza que su naturaleza vinculante se basa en su inclusión en la Torá dada a través de Moisés, no meramente en la tradición presinaítica (Mishneh Torá, Reyes y guerras 8:11). En este sentido, Moisés actúa como maestro de las leyes noájidas, no instruyéndolas directamente como audiencia histórica, sino transmitiendo la Torá, mediante la cual se conocen y definen estas obligaciones universales.
Las siete leyes son:
- Prohibición de la idolatría
- Prohibición de la blasfemia
- Prohibición del asesinato
- Prohibición de la inmoralidad sexual
- Prohibición de robo
- Obligación de establecer tribunales de justicia
- Prohibición de comer carne de un animal vivo (Génesis 9:4)
La observancia de estas leyes porque fueron ordenadas por Dios en la Torá de Moisés otorga a la persona el estatus de “justos entre las naciones” y una parte en el mundo venidero (Maimónides, Reyes y guerras 8:11).
Moisés como el mayor profeta y ejemplo de fe
Según Los trece principios de fe de Maimónides, Moisés es el más grande de los profetas. Tanto Israel como los noájidas reconocen su papel como transmisor de las leyes de Dios. Su nacimiento, un milagro de salud y luz divina, significa que serviría como portador de la sabiduría divina para toda la humanidad, no solo para su propio pueblo.
Conclusión
El nacimiento de Moisés combina maravillas físicas y espirituales:
- Su excepcional salud después de un corto embarazo.
- La luz divina que simbolizaba su futura conexión con la Torá.
- El ocultamiento que lo protegió de la persecución egipcia.
- Su futuro papel como transmisor de la Torá, que contiene las Siete Leyes Noájidas que definen obligaciones éticas universales para toda la humanidad.
La historia del nacimiento de Moisés muestra cómo una sola persona puede tener un impacto universal, tanto para los judíos como para el mundo entero. Las señales visibles y ocultas (salud, luz y sabiduría) forman parte de un plan divino que trasciende generaciones.
Por Angelique Sijbolts
Con agradecimiento al rabino Tani Burton por los comentarios.
Fuentes
- Alshich, Éxodo 2:2
- Chizkuni, Éxodo 2:2:1–2
- Rambán, Éxodo 2:2:1
- Rashi, Éxodo 2:3:1
- Maimónides, Mishné Torá, Reyes y Guerras 8–9
- Maimónides, Trece principios de fe
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