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UN PENSAMIENTO SOBRE PARSHAT VAYIGASH 5785
1. La respuesta de Jacob a la pregunta del Faraón
Parece que Jacob había envejecido visiblemente, y sus canas y su aspecto demacrado llamaron la atención del faraón. Su apariencia causó asombro, ya que la gente de aquella época solía vivir mucho menos que las generaciones anteriores. Asombrado por lo que vio, el faraón le preguntó: "¿Cuántos días tienes? Nunca en todo mi reino he visto a un hombre con tu edad".“
| 8 Y Faraón dijo a Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida?‘ | ח וַיֹּאמֶר פַּרְעֹה, אֶל-יַעֲקֹב: כַּמָּה, יְמֵי שְׁנֵי חַיֶּיךָ. |
Jacob respondió que tenía 130 años, pero le dijo al faraón que no se asombrara de su edad. Enfatizó que sus años eran pocos comparados con la longevidad mucho mayor de sus antepasados. Sin embargo, también explicó por qué parecía tan viejo: los años de su vida habían sido duros, llenos de pruebas y sufrimiento. Estos años de trabajo y dolor le habían pasado factura, encaneciendo y pareciendo prematuramente envejecido.
| 9 Y Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.‘ | ט וַיֹּאמֶר יַעֲקֹב, אֶל-פַּרְעֹה, יְמֵי שְׁנֵי מְגוּרַי, שְׁלֹשִׁים וּמְאַת שָׁנָה: מְעַט וְרָעִים, הָיוּ יְמֵי שְׁנֵי חַיַּי, וְלֹא הִשִּׂיגוּ אֶת-יְמֵי שְׁנֵי חַיֵּי אֲבֹתַי, בִּימֵי מְגוּרֵיהֶם. |
En lugar de dar una respuesta directa, Jacob destacó las dificultades y la brevedad de su vida. Esta respuesta invita a una reflexión más profunda sobre lo que realmente valoraba.1
2. Una vida de peregrinación
¿Qué dice realmente Jacob aquí? Parece que, en lugar de simplemente mencionar su edad, se refiere a su vida como un viaje, una serie de estancias. Jacob era plenamente consciente de que su estancia en Egipto era temporal, pero sus palabras sugieren algo más profundo: una sensación de peregrinación permanente en la Tierra.
El alma de Jacob anhelaba un hogar espiritual, una conexión con el Eterno. Debido a este anhelo, nunca sintió verdadera paz en su vida terrenal. A pesar de vivir 130 años, sus días parecían estar llenos de tristeza y dificultades. Él mide su vida no en años, sino en términos de sus luchas y pruebas espirituales.
3. Anhelo de un hogar superior
Según el Midrash2, Dios respondió a estas palabras con críticas:
“Te salvé de Esaú y de Labán, te devolví a tu hija Dina y a tu hijo José. ¿Y aun así describes tu vida en términos negativos ante el faraón? Ahora me aseguraré de que tus palabras se cumplan acortando tu vida para que vivas menos años que tu padre y tu abuelo.”
Por lo tanto, Dios dedujo un año por cada palabra de la respuesta de Jacob: 33 palabras en total. Como resultado, Jacob falleció a la edad de 147 años, exactamente 33 años más joven que su padre Isaac, quien vivió hasta los 180.
La respuesta de Jacob, sin embargo, revela más que una simple queja. No veía su vida en términos de cantidad, sino de calidad. A pesar de su avanzada edad, se sentía como un extraño en la tierra, profundamente consciente de la fugacidad de la vida terrenal. Su anhelo por una realidad mejor y eterna era profundo. Los desafíos y las pruebas que enfrentó dejaron una profunda huella en su alma y pesaron profundamente en su ser físico.
4. El impacto de la mentalidad en la longevidad
Este profundo anhelo espiritual y la sensación de ser un "extranjero" en la tierra pudieron haber tenido un impacto significativo en la perspectiva de Jacob sobre la vida, moldeando su visión de la existencia. La conciencia de Jacob sobre la fugacidad de la vida terrenal lo llevó a percibir sus días como escasos y llenos de dificultades. Curiosamente, esto refleja un concepto explorado por la ciencia moderna. Las investigaciones han demostrado que las personas con una perspectiva negativa, como quienes experimentan depresión o sentimientos de inutilidad, suelen tener una esperanza de vida más corta.3
Un síntoma clave de la depresión es la creencia de que la vida carece de sentido o valor, ya sea para la familia o para la sociedad en general. La reflexión de Jacob sobre sus días "pocos y malos" refleja este sentimiento. Su anhelo por un mundo mejor pudo haber contribuido a su visión de la vida como pesada y fugaz, lo que podría influir en su bienestar general e incluso acortar sus días.
5. Vivir por días, no por años
Si bien la vida de Jacob estuvo marcada por las dificultades y un anhelo de algo más allá de este mundo, la Biblia también nos anima a centrarnos en el valor de cada día, en lugar de contar años. En lugar de obsesionarnos con lo que nos falta, estamos llamados a reconocer y apreciar las bendiciones que tenemos en el momento presente. El rabino Samson Raphael Hirsch, pensador judío del siglo XIX, enfatizó esta mentalidad al afirmar:4:
“Si cuentas por años, ya no cuentas los días. Solo en unas pocas personas excepcionales cada día cobra significado y se reconoce como tal. Una persona verdaderamente justa no vive por años, sino por días.”
Esta perspectiva nos invita a ver la oportunidad que ofrece cada día: crecer, contribuir y acoger la bondad de nuestras vidas. Al centrarnos en la calidad de cada día, en lugar de en la cantidad de tiempo, podemos cultivar un sentido más profundo de propósito y gratitud, no solo por lo que nos falta, sino por todo lo bueno que ya tenemos.
6. Contando nuestros días con propósito
En el gran Salmo de Moisés (Salmo 90:12), la fugacidad de la vida humana se compara con un sueño. Concluye con la súplica:
| 12 Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría. | יב לִמְנוֹת יָמֵינוּ, כֵּן הוֹדַע; וְנָבִא, לְבַב חָכְמָה. |
Este versículo nos insta a encontrar sentido no en la duración de nuestras vidas, sino en el propósito y la sabiduría que cultivamos cada día. Cada día es una oportunidad para aprender, crecer y alinear nuestras acciones con la voluntad divina.
7. Ver cada día como un regalo del Eterno
Debemos ver cada día como un regalo precioso del Eterno. Es una oportunidad para reflejar su luz al mundo, servir a los demás y profundizar nuestra comprensión de su presencia.
Incluso en medio del dolor, la enfermedad o las dificultades, podemos encontrar alegría confiando en que todo obra para bien. Al apreciar cada día, afirmamos que el valor de la vida no reside en los años que acumulamos, sino en el significado que creamos en cada momento.
Como PVerbos 13:7 nos recuerda:
| 7 Hay quienes fingen ser ricos, y no tienen nada; y hay quienes fingen ser pobres, y tienen muchas riquezas. | ז יֵשׁ מִתְעַשֵּׁר, וְאֵין כֹּל; מִתְרוֹשֵׁשׁ, וְהוֹן רָב. |
La verdadera riqueza radica en vivir con propósito, gratitud y conexión con lo Eterno.
Por Angelique Sijbolts
Con agradecimiento al rabino Tuvia Serber por sus comentarios.
Fuentes:
- Ver Ramban sobre Génesis 47:9 ↩︎
- Ver Da'at Zekenim sobre Génesis 47:8 ↩︎
- Esto no significa que cuando alguien está deprimido, Dios necesariamente acorte sus días. ↩︎
- Artículo de Aish.com: ¿Vida o existencia? por el rabino Stephen Baars ↩︎
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