בס "ד
- Rambam, Mishné Torá, Hiljot Yesodei HaTorá 1:3
| Después de que este hombre poderoso fue destetado, comenzó a explorar y reflexionar. Aunque era un niño, empezó a pensar [incesantemente] día y noche, preguntándose: ¿Cómo es posible que la esfera siga girando sin que nadie la controle? ¿Quién la hace girar? Seguramente, no se hace girar a sí misma. No tenía maestro, ni nadie que le informara. Más bien, estaba sumido en Ur Kasdim entre los idólatras necios. Su padre, su madre y toda la gente [a su alrededor] eran idólatras, y él adoraba con ellos. [Sin embargo,] su corazón exploraba y [adquiría] entendimiento. Finalmente, apreció el camino de la verdad y comprendió el sendero de la rectitud gracias a su comprensión precisa. Comprendió que había un solo Dios que controlaba la esfera, que Él creó todo y que no hay otro Dios entre todas las demás entidades. Sabía que el mundo entero estaba cometiendo un error. Lo que los hacía errar era su adoración a las estrellas e imágenes, lo que les hacía perder la conciencia de la verdad. Abraham tenía cuarenta años cuando conoció a su Creador. Al reconocerlo y conocerlo, comenzó a formular respuestas a los habitantes de Ur Kasdim y a debatir con ellos, diciéndoles que no seguían el camino recto. Destruyó sus ídolos y comenzó a enseñar al pueblo que es propio servir solo al Dios del mundo. Solo a Él es propio inclinarse, sacrificar y ofrecer libaciones, para que las generaciones futuras lo reconozcan. [A la inversa,] es propio destruir y quebrar todas las imágenes, para que el pueblo no se equivoque con respecto a ellas, como quienes creían que no había otros dioses aparte de estas imágenes. Cuando los venció con la fuerza de sus argumentos, el rey quiso matarlo. Un milagro lo salvó y partió hacia Jarán. Allí, comenzó a llamar en voz alta a todo el pueblo, informándoles que hay un solo Dios en todo el mundo y que es apropiado servirle. Salió a llamar al pueblo, reuniéndolo en ciudad tras ciudad y país tras país, hasta llegar a la tierra de Canaán, proclamando la existencia de Dios todo el tiempo, como dice Génesis 21:33: “Y allí invocó en el nombre del Señor, el Dios eterno”.” Cuando la gente se reunía a su alrededor y le preguntaba sobre sus palabras, él las explicaba a cada uno según su entendimiento, hasta que se volvían al camino de la verdad. Finalmente, miles y miríadas se reunieron a su alrededor. Estos son los hombres de la casa de Abraham. Él plantó en sus corazones este gran principio fundamental, compuso textos sobre él y se lo enseñó a Isaac, su hijo. Isaac también enseñó a otros y los condujo a Dios. También enseñó a Jacob y lo nombró maestro. [Jacob] enseñó a otros y convirtió a Dios a todos los que se reunieron a su alrededor. También enseñó a todos sus hijos. Seleccionó a Leví y lo nombró líder. Lo estableció como director de la academia para enseñarles el camino de Dios y observar las mitzvot de Abraham. [Jacob] ordenó a sus hijos que el liderazgo no se apartara de los descendientes de Leví, para que las enseñanzas no cayeran en el olvido. Este concepto prosiguió y cobró fuerza entre los descendientes de Jacob y quienes los rodeaban, hasta que se formó una nación en el mundo que conocía a Dios. Sin embargo, cuando los judíos extendieron su estadía en Egipto, aprendieron de las acciones de los egipcios y comenzaron a adorar a las estrellas como lo hacían ellos, con la excepción de la tribu de Leví, que se aferró a las mitzvot de los patriarcas: la tribu de Leví nunca sirvió a dioses falsos. En poco tiempo, el principio fundamental que Abraham había plantado habría sido desarraigado, y los descendientes de Jacob habrían recaído en los errores del mundo y su perversidad. Por amor a Dios, y para cumplir el juramento que le hizo a Abraham, nuestro patriarca, Dios creó a Moisés, nuestro maestro, el maestro de todos los profetas, y lo envió [para redimir a los judíos]. Después de que Moisés, nuestro maestro, profetizara, y Dios eligió a Israel como su herencia, los coronó con mitzvot y les informó sobre el camino para servirlo, [enseñándoles] el juicio prescrito para los idólatras y todos los que se desvían tras él. | כֵּיוָן שֶׁנִּגְמַל אֵיתָן זֶה הִתְחִיל לְשׁוֹטֵט בְּדַעְתּוֹ וְהוּא קָטָן וְהִתְחִיל לַחֲשֹׁב בַּיּוֹם וּבַלַּיְלָה וְהָיָה תָּמֵהַּ הֵיאַךְ אֶפְשָׁר שֶׁיִּהְיֶה הַגַּלְגַּל הַזֶּה נוֹהֵג תָּמִיד וְלֹא יִהְיֶה לוֹ מַנְהִיג וּמִי יְסַבֵּב אוֹתוֹ. כִּי אִי אֶפְשָׁר שֶׁיְּסַבֵּב אֶת עַצְמוֹ. וְלֹא הָיָה לוֹ מְלַמֵּד וְלֹא מוֹדִיעַ דָּבָר אֶלָּא מֻשְׁקָע בְּאוּר כַּשְׂדִּים בֵּין עוֹבְדֵי כּוֹכָבִים הַטִּפְּשִׁים וְאָבִיו וְאִמּוֹ וְכָל הָעָם עוֹבְדֵי כּוֹכָבִים וְהוּא עוֹבֵד עִמָּהֶם וְלִבּוֹ מְשׁוֹטֵט וּמֵבִין עַד שֶׁהִשִּׂיג דֶּרֶךְ הָאֱמֶת וְהֵבִין קַו הַצֶּדֶק מִתְּבוּנָתוֹ הַנְּכוֹנָה. וְיָדַע שֶׁיֵּשׁ שָׁם אֱלוֹק אֶחָד וְהוּא מַנְהִיג הַגַּלְגַּל וְהוּא בָּרָא הַכּל וְאֵין בְּכָל הַנִּמְצָא אֱלוֹק חוּץ מִמֶּנּוּ. וְיָדַע שֶׁכָּל הָעוֹלָם טוֹעִים וְדָבָר שֶׁגָּרַם לָהֶם לִטְעוֹת זֶה שֶׁעוֹבְדִים אֶת הַכּוֹכָבִים וְאֶת הַצּוּרוֹת עַד שֶׁאָבַד הָאֱמֶת מִדַּעְתָּם. וּבֶן אַרְבָּעִים שָׁנָה הִכִּיר אַבְרָהָם אֶת בּוֹרְאוֹ. כֵּיוָן שֶׁהִכִּיר וְיָדַע הִתְחִיל לְהָשִׁיב תְּשׁוּבוֹת עַל בְּנֵי אוּר כַּשְׂדִּים וְלַעֲרֹךְ דִּין עִמָּהֶם וְלוֹמַר שֶׁאֵין זוֹ דֶּרֶךְ הָאֱמֶת שֶׁאַתֶּם הוֹלְכִים בָּהּ וְשִׁבֵּר הַצְּלָמִים וְהִתְחִיל לְהוֹדִיעַ לָעָם שֶׁאֵין רָאוּי לַעֲבֹד אֶלָּא לֶאֱלוֹק הָעוֹלָם וְלוֹ רָאוּי לְהִשְׁתַּחֲווֹת וּלְהַקְרִיב וּלְנַסֵּךְ כְּדֵי שֶׁיַּכִּירוּהוּ כָּל הַבְּרוּאִים הַבָּאִים. וְרָאוּי לְאַבֵּד וּלְשַׁבֵּר כָּל הַצּוּרוֹת כְּדֵי שֶׁלֹּא יִטְעוּ בָּהֶן כָּל הָעָם כְּמוֹ אֵלּוּ שֶׁהֵם מְדַמִּים שֶׁאֵין שָׁם אֱלוֹק אֶלָּא אֵלּוּ. כֵּיוָן שֶׁגָּבַר עֲלֵיהֶם בִּרְאָיוֹתָיו בִּקֵּשׁ הַמֶּלֶךְ לְהָרְגוֹ וְנַעֲשָׂה לוֹ נֵס וְיָצָא לְחָרָן. וְהִתְחִיל לַעֲמֹד וְלִקְרֹא בְּקוֹל גָּדוֹל לְכָל הָעוֹלָם וּלְהוֹדִיעָם שֶׁיֵּשׁ שָׁם אֱלוֹק אֶחָד לְכָל הָעוֹלָם וְלוֹ רָאוּי לַעֲבֹד. וְהָיָה מְהַלֵּךְ וְקוֹרֵא וּמְקַבֵּץ הָעָם מֵעִיר לְעִיר וּמִמַּמְלָכָה לְמַמְלָכָה עַד שֶׁהִגִּיעַ לְאֶרֶץ כְּנַעַן וְהוּא קוֹרֵא שֶׁנֶּאֱמַר (בראשית כא לג) “וַיִּקְרָא שָׁם בְּשֵׁם ד' קאֵל עוֹלָם’. וְכֵיוָן שֶׁהָיוּ הָעָם מִתְקַבְּצִין אֵלָיו וְשׁוֹאֲלִין לוֹ עַל דְּבָרָיו הָיָה מוֹדִיעַ לְכָל אֶחָד וְאֶחָד כְּפִי דַּעְתּוֹ עַד שֶׁיַּחְזִירֵהוּ לְדֶרֶךְ הָאֱמֶת עַד שֶׁנִּתְקַבְּצוּ אֵלָיו אֲלָפִים וּרְבָבוֹת וְהֵם אַנְשֵׁי בֵּית אַבְרָהָם וְשָׁתַל בְּלִבָּם הָעִקָּר הַגָּדוֹל הַזֶּה וְחִבֵּר בּוֹ סְפָרִים וְהוֹדִיעוֹ לְיִצְחָק בְּנוֹ. וְיָשַׁב יִצְחָק מְלַמֵּד וּמַזְהִיר. וְיִצְחָק הוֹדִיעַ לְיַעֲקֹב וּמִנָּהוּ לְלַמֵּד וְיָשַׁב מְלַמֵּד וּמַחֲזִיק כָּל הַנִּלְוִים אֵלָיו. וְיַעֲקֹב אָבִינוּ לִמֵּד בָּנָיו כֻּלָּם וְהִבְדִּיל לֵוִי וּמִנָּהוּ רֹאשׁ וְהוֹשִׁיבוֹ בִּישִׁיבָה לְלַמֵּד דֶּרֶךְ הַשֵּׁם וְלִשְׁמֹר מִצְוַת אַבְרָהָם. וְצִוָּה אֶת בָּנָיו שֶׁלֹּא יַפְסִיקוּ מִבְּנֵי לֵוִי מְמֻנֶּה אַחַר מְמֻנֶּה כְּדֵי שֶׁלֹּא תִשָּׁכַח הַלִּמּוּד. וְהָיָה הַדָּבָר הוֹלֵךְ וּמִתְגַּבֵּר בִּבְנֵי יַעֲקֹב וּבַנִּלְוִים עֲלֵיהֶם וְנַעֲשֵׂית בָּעוֹלָם אֻמָּה שֶׁהִיא יוֹדַעַת אֶת ד'. עַד שֶׁאָרְכוּ הַיָּמִים לְיִשְׂרָאֵל בְּמִצְרַיִם וְחָזְרוּ לִלְמֹד מַעֲשֵׂיהֶן וְלַעֲבֹד כּוֹכָבִים כְּמוֹתָן חוּץ מִשֵּׁבֶט לֵוִי שֶׁעָמַד בְּמִצְוַת אָבוֹת. וּמֵעוֹלָם לֹא עָבַד שֵׁבֶט לֵוִי עֲבוֹדַת כּוֹכָבִים. וְכִמְעַט קָט הָיָה הָעִקָּר שֶׁשָּׁתַל אַבְרָהָם נֶעֱקָר וְחוֹזְרִין בְּנֵי יַעֲקֹב לְטָעוּת הָעוֹלָם וּתְעִיּוֹתָן. וּמֵאַהֲבַת ד' אוֹתָנוּ וּמִשָּׁמְרוֹ אֶת הַשְּׁבוּעָה לְאַבְרָהָם אָבִינוּ עָשָׂה משֶׁה רַבֵּנוּ רַבָּן שֶׁל כָּל הַנְּבִיאִים וּשְׁלָחוֹ. כֵּיוָן שֶׁנִּתְנַבֵּא משֶׁה רַבֵּנוּ וּבָחַר ד' יִשְׂרָאֵל לְנַחֲלָה הִכְתִּירָן בְּמִצְוֹת וְהוֹדִיעָם דֶּרֶךְ עֲבוֹדָתוֹ וּמַה יִּהְיֶה מִשְׁפַּט עֲבוֹדַת כּוֹכָבִים וְכָל הַטּוֹעִים אַחֲרֶיהָ: |
2. Deuteronomio 4:19
| Y cuando mires al cielo y contemples el sol, la luna y las estrellas, todo el ejército celestial, no te dejes tentar a inclinarte ante ellos ni a servirles. Estos fueron los que el Señor tu Dios concedió a otros pueblos en todas partes bajo el cielo; | וּפֶן־תִּשָּׂ֨א עֵינֶ֜יךָ הַשָּׁמַ֗יְמָה וְֽ֠רָאִ֠יתָ אֶת־הַשֶּׁ֨מֶשׁ וְאֶת־הַיָּרֵ֜חַ וְאֶת־הַכּֽוֹכָבִ֗ים כֹּ֚ל צְבָ֣א הַשָּׁמַ֔יִם וְנִדַּחְתָּ֛ וְהִשְׁתַּחֲוִ֥יתָ לָהֶ֖ם וַעֲבַדְתָּ֑ם אֲשֶׁ֨ר חָלַ֜ק ד' אֱלֹקיךָ֙ אֹתָ֔ם לְכֹל֙ הָֽעַמִּ֔ים תַּ֖חַת כׇּל־הַשָּׁמָֽיִם׃ |
3. Jeremías 10:1-5
| Así dijo GD: No aprendáis a seguir el camino de las naciones, Y no os desaniméis por los portentos del cielo; ¡Que las naciones se consternaran por ellos! Porque las leyes de las naciones son engaños: Porque es obra de manos de artesano. Él corta un árbol en el bosque con un hacha, lo adorna con plata y oro, Lo fija con clavos y martillo, Para que no se tambalee. Son como un espantapájaros en un campo de pepinos, No pueden hablar. Hay que llevarlos, Porque no pueden caminar. No tengáis miedo de ellos, porque no pueden haceros daño.; Tampoco está en ellos hacer el bien. | שִׁמְע֣וּ אֶת־הַדָּבָ֗ר אֲשֶׁ֨ר דִּבֶּ֧ר ד' עֲלֵיכֶ֖ם בֵּ֥ית יִשְׂרָאֵֽל׃ כֹּ֣ה׀ אָמַ֣ר יְהֹוָ֗ה אֶל־דֶּ֤רֶךְ הַגּוֹיִם֙ אַל־תִּלְמָ֔דוּ וּמֵאֹת֥וֹת הַשָּׁמַ֖יִם אַל־תֵּחָ֑תּוּ כִּי־יֵחַ֥תּוּ הַגּוֹיִ֖ם מֵהֵֽמָּה׃ כִּֽי־חֻקּ֥וֹת הָעַמִּ֖ים הֶ֣בֶל ה֑וּא כִּי־עֵץ֙ מִיַּ֣עַר כְּרָת֔וֹ מַעֲשֵׂ֥ה יְדֵי־חָרָ֖שׁ בַּֽמַּעֲצָֽד׃ בְּכֶ֥סֶף וּבְזָהָ֖ב יְיַפֵּ֑הוּ בְּמַסְמְר֧וֹת וּבְמַקָּב֛וֹת יְחַזְּק֖וּם וְל֥וֹא יָפִֽיק׃ כְּתֹ֨מֶר מִקְשָׁ֥ה הֵ֙מָּה֙ וְלֹ֣א יְדַבֵּ֔רוּ נָשׂ֥וֹא יִנָּשׂ֖וּא כִּ֣י לֹ֣א יִצְעָ֑דוּ אַל־תִּֽירְא֤וּ מֵהֶם֙ כִּי־לֹ֣א יָרֵ֔עוּ וְגַם־הֵיטֵ֖יב אֵ֥ין אוֹתָֽם׃ {פ} |
4 Deuteronomio 4:35
| Se os ha demostrado claramente que sólo el Señor es Dios; no hay nadie fuera de Él. | אַתָּה֙ הׇרְאֵ֣תָ לָדַ֔עַת כִּ֥י ד' ה֣וּא הָאֱ-לֹקים אֵ֥ין ע֖וֹד מִלְּבַדּֽוֹ׃ |
Por el rabino Tani Burton
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