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La lectura de la Torá de esta semana es el final del segundo libro de la Torá y parece contener una repetición de ideas ya mencionadas en secciones anteriores. Trumá, Tetzavé y Ki Tisá hablan sobre la construcción del Tabernáculo. ¡También las secciones Vayakel y Pekudei! ¿Por qué se repite? Dos explicaciones y una lección. Basado en Likutei Sijot vol. 16, pág. 458 y vol. 1, pág. 195.
La parashá de esta semana, Pekudei, concluye el segundo libro de la Torá y da paso al siguiente, donde Dios le habla a Moshé Rabeinu, impartiendo instrucciones para los sacerdotes (Kohanim) y diversas ofrendas (Korbanot). Una pregunta común surge al comparar esta parashá con la anterior, Vayakhel. Ambas secciones parecen ser una repetición de parashás anteriores —Terumá, Tetzave y Ki Tisá—, las cuales detallan la construcción del Mishkán (Tabernáculo), las vestimentas de los sacerdotes y los intrincados elementos del santuario. ¿Por qué la Torá repite la misma información con tanto detalle en lugar de resumirla en un solo versículo?
Dado que la Torá no incluye nada superfluo, esta repetición debe tener un propósito específico y enseñarnos una lección profunda. Podemos explorar esta cuestión desde dos perspectivas: el significado simple (Peshat) y una comprensión más profunda y conceptual (Drash).
La explicación simple (Peshat)
En la Torá, cuando algo es especialmente querido por Dios, se repite. Un excelente ejemplo de esto se encuentra en el libro anterior de la Torá, en la Parashá Jayei Sará. Allí, la historia de Eliezer, el sirviente de Abraham, que buscaba esposa para Itzjak se repite varias veces. ¿Por qué? Los sabios explican que las sencillas conversaciones de los sirvientes de nuestros antepasados son más apreciadas por Dios que incluso las leyes de la Torá dadas a sus descendientes. Esto demuestra que cuando Dios valora algo, se asegura de que se repita.
De igual manera, la repetición de las instrucciones y la ejecución de la construcción del Mishkán significan que Dios aprecia profundamente el Tabernáculo. El Mishkán representa el perdón de Dios al pueblo judío tras el pecado del Becerro de Oro y su deseo de morar entre ellos. Dado que este es un tema esencial en el judaísmo —la posibilidad de expiación y la cercanía divina—, se enfatiza mediante la repetición.
Una perspectiva más profunda (Drash)
El análisis de la diferencia entre las porciones anteriores y Vayakhel-Pekudei revela un contraste significativo. En las tres primeras porciones (Terumá, Tetzavé y Ki Tisá), Dios le habla a Moshé y le da las instrucciones para el Mishkán. Esto ocurre en un entorno espiritual elevado —el Monte Sinaí— donde el más alto de los altos (Dios) se comunica con el profeta más alto (Moshé). Estas porciones describen el Mishkán en su forma ideal y potencial.
En contraste, en Vayakhel y Pekudei, Moisés transmite las instrucciones de Dios al pueblo judío, quienes luego construyen físicamente el Mishkán. Esto representa un cambio del ámbito de la palabra divina al ámbito de la acción humana. Existe una diferencia fundamental entre el potencial teórico y la realidad tangible. Las tres primeras porciones describen el plan divino, mientras que las dos últimas describen su realización.
Esta distinción transmite un principio judío esencial: si bien las intenciones y los pensamientos son importantes, el valor supremo reside en la acción. El judaísmo enfatiza las obras: realizar actos de bondad, dar caridad y cumplir mitzvot. No basta con pensar positivamente en los demás; hay que ayudarlos activamente. El Mishkán no se convirtió en la morada de Dios únicamente por instrucciones divinas, sino que se santificó gracias al trabajo físico y la devoción del pueblo judío.
Conclusión
La aparente repetición en la Torá no es redundante, sino un énfasis deliberado en la importancia de la acción. Si bien los mandatos divinos se dan en un contexto espiritual, es a través del esfuerzo humano y el compromiso material que la presencia de Dios se manifiesta verdaderamente en el mundo. Esto sirve como una lección atemporal: el judaísmo es una religión de acción, donde las obras transforman el mundo en una morada para Dios.
Charla del rabino Tuvia Serber
Lo anterior es una representación del texto hablado convertido en texto escrito.
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