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En este blog, nos proponemos examinar críticamente si las profecías del Nuevo Testamento tienen referencias a la luz de los textos bíblicos hebreos. Al conversar con cristianos, es frecuente escuchar afirmaciones de que existen profecías en el Tanaj (Biblia hebrea) que Jesús cumplió. Sin embargo, al examinarlas más detenidamente, estas "profecías" parecen ser inventadas, compuestas por textos manipulados o malinterpretados que no provienen del Tanaj.

Belén[1]

Examinemos el primer ejemplo, el nacimiento en Belén, que se encuentra en Mateo 2:1-6. Cuando el rey Herodes quiso saber dónde debía nacer el “rey de los judíos”, consultó a los sabios y eruditos. Estos se remitieron a la profecía de Miqueas 5:1, citada en el Nuevo Testamento:

Y tú, Belén de Efrata,
El más pequeño entre los clanes de Judá,
De ti saldrá uno
Para gobernar a Israel por mí—
Uno cuyo origen es de antaño,
Desde tiempos antiguos.
 אוְאַתָּ֞ה בֵּֽית־לֶ֣חֶם אֶפְרָ֗תָה צָעִיר֙ לִֽהְיוֹת֙ בְּאַלְפֵ֣י יְהוּדָ֔ה מִמְּךָ֙ לִ֣י יֵצֵ֔א לִֽהְי֥וֹת מוֹשֵׁ֖ל בְּיִשְׂרָאֵ֑ל וּמוֹצָֽאֹתָ֥יו מִקֶּ֖דֶם מִימֵ֥י עוֹלָֽם

Sin embargo, la cita omite la última parte del versículo. En el Nuevo Testamento (RV), dice: “Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un Gobernador que apacentará a mi pueblo Israel”. Esto revela que el origen del Mesías se remonta a la época de David y Salomón, lo que no predice necesariamente un lugar de nacimiento. Además, el texto de Miqueas sugiere un linaje a través de David y Salomón, lo cual es incompatible con el linaje de Jesús a través de David y Natán.

Pero los versículos 3 y 8 también lo dejan claro. En tiempos de Jesús, los exiliados no fueron devueltos a Israel; al contrario, fueron expulsados. Los enemigos no fueron destruidos; más bien, Israel fue expulsado de su tierra porque el mayor enemigo en aquel entonces eran los romanos.


Él se mantendrá firme y pastoreará
Por el poder de Gsobredosis,
Por el poder del nombre
De la ETERNAL su Dios,
Y habitarán seguros.
Porque he aquí que él se engrandecerá
Hasta los confines de la tierra;
 גוְעָמַ֗ד וְרָעָה֙ בְּעֹ֣ז ד' בִּגְא֕וֹן שֵׁ֖ם ד' אֱלֹקיו וְיָשָׁ֕בוּ כִּֽי־עַתָּ֥ה יִגְדַּ֖ל עַד־אַפְסֵי־אָֽרֶץ

Tu mano prevalecerá sobre tus enemigos,
¡Y todos tus enemigos serán aniquilados!
 תָּרֹ֥ם יָדְךָ֖ עַל־צָרֶ֑יךָ וְכָל־אֹֽיְבֶ֖יךָ יִכָּרֵֽתוּ

Nazaret[2]

El Nuevo Testamento afirma que Jesús es el Mesías porque se profetiza que viviría en la ciudad de Nazaret. Podemos leer esto en Mateo 2:23, pero no hay ninguna profecía directa en el Antiguo Testamento que indique que el Mesías sería Nazareno. Además, Nazaret no se menciona en ninguna parte de la Biblia hebrea ni del Talmud. Los primeros restos de asentamientos en lo que hoy se llama Nazaret datan de alrededor del año 10 a. C., y la población estimada en ese momento era de unas 400 personas, lo que la convertía en una aldea relativamente insignificante.

Algunos cristianos argumentan que “Nazareno” no se refiere al lugar, sino a “nazir”, pero esta afirmación es imposible, ya que un nazir es alguien que decide hacer voto de vivir un estilo de vida estricto y santo. Es fundamental señalar que a un nazir no se le permite beber vino, cortarse el pelo ni tener contacto cercano con los muertos.[3] En ninguna parte del Nuevo Testamento leemos que Jesús hizo tal voto; de hecho, vemos casos en los que bebe vino (en la boda de Caná y durante la Última Cena) y entra en contacto con los muertos (Lázaro, la hija de Jairo).

Egipto


La huida de Jesús a Egipto para escapar de la masacre de Herodes se interpreta como un cumplimiento de la profecía en Oseas 11:1. Echemos un vistazo a ese texto.

1 Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. כִּ֛י נַ֥עַר יִשְׂרָאֵ֖ל וָאֹֽהֲבֵ֑הוּ וּמִמִּצְרַ֖יִם קָרָ֥אתִי לִבְנִֽי


Si comparamos este texto con Éxodo 4:22, está claro que el contexto se refiere al pueblo de Israel y no a Jesús.


22 Y dirás a Faraón: Así dice el Señor: Israel es mi hijo, mi primogénito.
 וְאָֽמַרְתָּ֖ אֶל־פַּרְעֹ֑ה כֹּ֚ה אָמַ֣ר ד' בְּנִ֥י בְכֹרִ֖י יִשְׂרָאֵֽל

Probablemente se responda que este versículo puede interpretarse en dos sentidos: refiriéndose tanto a Israel como al Mesías. Sin embargo, no hay textos en el Tanaj ni en el Talmud que afirmen que el Mesías debe provenir de Egipto.

En este contexto, resulta interesante que Flavio Josefo (Guerra Judía 2.259-263) escriba sobre un falso profeta que había llegado de Egipto a Jerusalén. En resumen, escribe:

Un falso profeta egipcio engañó a treinta mil personas, llevándolas al Monte de los Olivos, afirmando que podía derrumbar los muros de Jerusalén. El gobernador romano Félix, informado de esto, atacó y derrotó al profeta y a sus seguidores. Cuatrocientos fueron asesinados, doscientos capturados, pero el profeta escapó y nunca más se supo de él. Mientras tanto, instigado por ladrones, el pueblo se rebeló contra los romanos, lo que resultó en el incendio y saqueo de aldeas.

No existen fuentes históricas ni arqueológicas sobre la masacre de infantes perpetrada por Herodes. Aunque Flavio Josefo documentó los crímenes de Herodes en unas 100 páginas, no menciona la masacre de Belén.


Treinta piezas de plata

El Nuevo Testamento, en Mateo 27:0, interpreta las treinta piezas de plata pagadas a Judas como el cumplimiento de una profecía de Jeremías. De hecho, hay un texto en Jeremías sobre las monedas, que encontramos en Jeremías 32:9.


9 Y compré a Hanameel, hijo de mi tío, la heredad que estaba en Anatot, y le pesé el dinero: diecisiete siclos de plata.
 וָֽאֶקְנֶה֙ אֶת־הַשָּׂדֶ֔ה מֵאֵ֛ת חֲנַמְאֵ֥ל בֶּן־דֹּדִ֖י אֲשֶׁ֣ר בַּֽעֲנָת֑וֹת וָֽאֶשְׁקֲלָה־לּוֹ֙ אֶת־הַכֶּ֔סֶף שִׁבְעָ֥ה שְׁקָלִ֖ים וַֽעֲשָׂרָ֥ה הַכָּֽס


Pero inmediatamente vemos que este texto trata de algo completamente diferente, y la cantidad de monedas tampoco coincide. El autor del libro de Mateo comete un error (lo que plantea la pregunta de cómo es posible si se cree que el Nuevo Testamento es inspirado por Dios; ¿se equivoca Dios o el Espíritu Santo?), ya que la profecía a la que se refiere se encuentra en realidad en Zacarías 11:12-13. Veamos qué dice este texto:


12 Y les dije: ‘Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo’. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata.
 וָֽאֹמַ֣ר אֲלֵיהֶ֗ם אִם־ט֧וֹב בְּעֵֽינֵיכֶ֛ם הָב֥וּ שְׂכָרִ֖י וְאִם־לֹ֣א | חֲדָ֑לוּ וַיִּשְׁקְל֥וּ אֶת־שְׂכָרִ֖י שְׁלֹשִׁ֥ים כָּֽסֶף
13 Y el Señor me dijo: ‘Échalo en el tesoro, el buen precio con que me apreciaron’. Tomé las treinta piezas de plata y las eché en el tesoro, en la casa del Señor. וַיֹּ֨אמֶר יְהֹוָ֜ה אֵלַ֗י הַשְׁלִיכֵ֙הוּ֙ אֶל־הַיּוֹצֵ֔ר אֶ֣דֶר הַיְקָ֔ר אֲשֶׁ֥ר יָקַ֖רְתִּי מֵֽעֲלֵיהֶ֑ם וָֽאֶקְחָה֙ שְׁלֹשִׁ֣ים הַכֶּ֔סֶף וָֽאַשְׁלִ֥יךְ אֹת֛וֹ בֵּ֥ית יְהֹוָ֖ה אֶל־הַיּוֹצֵֽר


Zacarías no fue un traidor, sino que actuó conforme a la palabra y la voluntad de Dios. Esto contrasta con la figura de Judas. Por lo tanto, Mateo no solo usa el libro equivocado, sino que además interpreta en él una profecía que no se encuentra allí.


De los ejemplos anteriores aprendemos la importancia fundamental de revisar los textos del Tanaj, teniendo en cuenta sus matices contextuales y su importancia histórica.

Por Angelique Sijbolts

Fuentes:

[1] Pongámonos bíblicos Volumen 1, Parte IX
[2] La respuesta judía a los misioneros por el rabino Bentzion Kravitz
[3] El nazir: un santo pecador
Perspectivas y perspectivas
por Rabino Zev Leff

Texto Mechon Mamre

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