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Integrar la Torá en la propia vida a través de la reflexión y la conversación puede ser una experiencia increíblemente divertida y atractiva. Es un viaje de descubrimiento, en el que la sabiduría ancestral y las enseñanzas intemporales cobran vida en nuestras experiencias cotidianas. A través de la reflexión, tenemos la oportunidad de sumergirnos en el rico tapiz de la Torá, extrayendo profundas ideas y lecciones que resuenan en nuestras vidas modernas. La alegría reside en los momentos "ajá", aquellos en los que un versículo o una historia de la Torá conectan de repente con nuestros retos, aspiraciones y valores personales. Y cuando participamos en conversaciones sobre la Torá con otras personas, se convierte en una exploración interactiva, en la que diversas perspectivas e interpretaciones mejoran nuestra comprensión. Estos diálogos a menudo despiertan el entusiasmo y la curiosidad intelectual, haciendo que el proceso de aprendizaje sea agradable y satisfactorio. La Torá se convierte en una parte vibrante y dinámica de nuestras vidas, que nos ofrece no sólo orientación, sino también una fuente inagotable de fascinación, conexión y crecimiento.


NOTA: No te sientas obligado a consultar todas las fuentes ni a responder a todas las preguntas, a menos que quieras hacerlo. Incluso una sola fuente o una sola pregunta te dará mucho material para debatir y meditar. Disfrútalo.

Algunas reflexiones de la parashá

La mitzvá de la procreación es fundamental en la visión de la Torá sobre el propósito y la continuidad humana. Para los noájidas, este mandamiento, que puede ser obligatorio o no, se considera, sin embargo, una directriz espiritual positiva con implicaciones universales.

El mandamiento para la humanidad de “fructificar y multiplicarse” aparece en Génesis 1:28, donde Dios bendice a los primeros humanos, diciendo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla”. Esta instrucción se considera una expresión del deseo de Dios de que los seres humanos fomenten la vida, contribuyan al florecimiento de la sociedad y cumplan su papel como socios del Creador.

Las fuentes rabínicas sugieren que, si bien los noájidas no están estrictamente obligados a esta mitzvá, es muy valorada como un acto justo. Sanedrín 59b, el Rabino Yohanan postula que la mitzvá de la procreación fue otorgada inicialmente a Adán y posteriormente reafirmada con Noé tras el Diluvio, pero que no fue legalmente vinculante para los noájidas a partir de entonces. No obstante, la procreación se alinea con el propósito moral imbuido en las Siete Leyes, contribuyendo a asegurar la supervivencia y la vitalidad ética de la comunidad humana.

La procreación trasciende el mero acto de tener hijos y conlleva un profundo significado ético y espiritual. El rabino Hirsch explica que esta mitzvá no se trata solo del crecimiento poblacional, sino de criar a la siguiente generación con valores, cultivar el respeto por la vida y preservar el pacto de Dios con la humanidad. Al dar vida, los padres se unen a un propósito divino, alineándose con la voluntad creativa de Dios y fomentando un legado que defiende la justicia, la compasión y la sabiduría ética.

Para los noájidas, la mitzvá de la procreación representa una oportunidad para participar en la misión divina de sustentar a la humanidad y transmitir valores universales. Es una invitación a vivir con intencionalidad, con la convicción de que cada acto de crianza fortalece el tejido moral de la sociedad y refleja la bondad de Dios. Desde esta perspectiva, la procreación se convierte no solo en un acto de amor, sino también en un medio para elevar la propia vida espiritual.

Ahora, reflexiona sobre las siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo entiendes el significado de la mitzvá “Sean fructíferos y multiplíquense” dentro del contexto de un marco ético universal?
  2. Si esta mitzvá no es obligatoria para los Noájidas, ¿cuál podría ser la razón más profunda por la que Dios la instruyó inicialmente a toda la humanidad?
  3. ¿Cómo puede el valor de la procreación influir en el sentido de propósito y responsabilidad de un noájida hacia la siguiente generación?
  4. ¿De qué maneras pueden los noájidas contribuir a la formación espiritual y moral de la próxima generación, incluso sin tener hijos ellos mismos?
  5. ¿Cómo podría el acto de nutrir la vida reflejar nuestro papel como socios de Dios en el sostenimiento y la mejora del mundo?

¡Shabbat Shalom!

Por el rabino Tani Burton

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