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INTRODUCCIÓN

Al conversar con cristianos, a menudo se escucha la afirmación de que los propios judíos reconocen en su propio Tanaj (Biblia) que Jesús es Dios y que la Trinidad es un concepto judío, a pesar de que los judíos lo niegan. Uno de los versículos que se cita con frecuencia para respaldar esta afirmación es

Isaías 9:5. En estos versículos leemos:

5 Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y el gobierno estará sobre sus hombros, y se llamará su nombre Pele-joets-el-gibbor-Abi-ad-sar-shalom;

ה  כִּי-יֶלֶד יֻלַּד-לָנוּ, בֵּן נִתַּן-לָנוּ, וַתְּהִי הַמִּשְׂרָה, עַל-שִׁכְמוֹ; וַיִּקְרָא שְׁמוֹ פֶּלֶא יוֹעֵץ, אֵל גִּבּוֹר, אֲבִי-עַד, שַׂר-שָׁלוֹם.

Algunos cristianos afirman que este versículo se refiere a Jesús, destacando títulos como “Dios Poderoso” y “Padre Eterno”. Sin embargo, al examinar el contexto y la gramática de este versículo, surge un significado diferente del texto hebreo.

El lenguaje y el contexto de Isaías 9:5

En la traducción judía de Isaías 9:5, el texto utiliza el tiempo pasado:

“Porque nos ha nacido un niño” (יֻלַּד-לָנוּ) y “su nombre ha sido llamado” (וַיִּקְרָא שְׁמוֹ), verbos que indican claramente que el evento ya ha ocurrido.

Rabino Tovia Singer señala que las formas verbales en este versículo se alinean con otras ocurrencias en el Tanaj donde está claro que el evento que se describe tuvo lugar en el pasado, como en Génesis 4:26 y Génesis 10:21:

26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós.; וּלְשֵׁת גַּם-הוּא יֻלַּד-בֵּן, וַיִּקְרָא אֶת-שְׁמוֹ אֱנוֹשׁ
21 Y a Sem, padre de todos los hijos de Heber, hermano mayor de Jafet, también le nacieron hijos.כא  וּלְשֵׁם יֻלַּד, גַּם-הוּא: אֲבִי, כָּל-בְּנֵי-עֵבֶר–אֲחִי, יֶפֶת הַגָּדוֹל.

Estos versículos demuestran que los verbos hebreos “יֻלַּד” (nacido) y “וַיִּקְרָא” (llamado) en estos pasajes se refieren a eventos pasados. Esto concuerda con el fenómeno “waw conversivum” (ו invertida) en el hebreo bíblico, donde una ו antes de un verbo cambia su tiempo. En tales casos, un verbo en pasado se convierte en futuro, y un verbo en futuro se convierte en pasado. Esta característica lingüística es evidente en muchos pasajes del Tanaj; véanse también, por ejemplo, Génesis 12:4, Génesis 27:22 y Génesis 29:1.1.

¿Qué significan los nombres en Isaías 9:5?

La afirmación cristiana de que estos versículos describen a Jesús se basa a menudo en los nombres dados al futuro rey: “Consejero admirable”, “Dios poderoso”, “Padre eterno” y “Príncipe de paz”. Sin embargo, en la tradición judía, los nombres que describen a Dios se suelen usar para enfatizar los atributos o el poder de un líder, sin implicar que la persona sea divina.

En la tradición judía, vemos muchos nombres que hacen referencia a Dios, los cuales son simplemente reflejos de la relación entre la persona y Dios o de las cualidades que se derivan de Él. Por ejemplo, considere nombres judíos como:

La palabra "El" (Dios) se usa frecuentemente en los nombres judíos, pero esto no implica necesariamente que la persona tenga un estatus divino. En Isaías 9:5, los nombres pueden interpretarse de la siguiente manera:

Estos títulos son, pues, metafóricos, reflejando las cualidades y el poder de Ezequías, y no indicando divinidad.

El contexto histórico de Isaías 9:5

El contexto histórico de Isaías 9:5 es crucial para comprender estos versículos. La profecía se pronunció durante una época de gran amenaza para el reino de Judá debido a la invasión asiria. El rey Acaz, gobernante de Judá en aquel entonces, era un rey malvado, y el pueblo anhelaba un líder justo. La profecía habla de un futuro rey, Ezequías, que traería justicia y paz, en contraste con el reinado corrupto de Acaz.

Ezequías nació nueve años antes de la profecía y posteriormente sería reconocido como un rey que se dedicó a Dios, se adhirió a la Torá y salvó a Judá de los asirios. En 2 Reyes 19 e Isaías 36-37, relatos detallados describen cómo Dios ayudó a Ezequías a salvar a Jerusalén del asedio del rey Senaquerib de Asiria, una salvación considerada uno de los mayores milagros para el pueblo judío desde el Éxodo de Egipto.

Los nombres en Isaías 9:5 reflejan las maravillas y el poder de Dios que Ezequías experimentaría. Sería un “Dios Poderoso” por su capacidad para proteger al pueblo, un “Padre Eterno” en el sentido de que su reinado perpetuaría la dinastía de David, y un “Príncipe de Paz” por la estabilidad y la tranquilidad que traería a Judá.

Conclusión

La idea de que Isaías 9:5 se refiere a Jesús o a la Trinidad no es simplemente una interpretación errónea del texto desde una perspectiva judía, sino que es antitética a su verdadero significado y herética a la creencia judía. El idioma hebreo y el contexto histórico dejan inequívocamente claro que estos versículos se refieren al rey Ezequías, un gobernante justo elegido por Dios para liberar a Judá de las amenazas asirias. Los títulos que se le atribuyen en el pasaje celebran su liderazgo y misión divina, no su divinidad. Afirmar lo contrario socava los principios fundamentales del monoteísmo judío y distorsiona el significado sagrado de la profecía.



Por Angelique Sijbolts
Con agradecimiento al rabino Tani Burton por sus comentarios.

Fuentes

Textos Mechon Mamre


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  1. Para obtener información más detallada sobre este tema, la Guía de Loshon Hakodesh del Rabino Nachman Marcuson proporciona más información. ↩︎