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Parashá Emor Ve a hablar

La lectura de la Torá de esta semana se titula Emor, que significa: “¡Habla!”. Al examinar la Torá y buscar un mandamiento específico sobre hablar, encontramos que también indica que no se debe hablar demasiado… ¿Qué significa, entonces, un mandamiento sobre hablar? Basado en Likkutei Sichot, vol. 27, pág. 158.


El poder de la palabra: una lección de Emor

Introducción: Más que leyes

La parashá de esta semana, Emor—que significa “hablar”— nos invita a reflexionar no solo sobre sus leyes detalladas, sino también sobre el significado más profundo de su nombre. Si bien esta porción aborda temas como la pureza ritual de los sacerdotes, las imperfecciones físicas que los descalifican para el servicio en el Templo y la santidad del pueblo judío, la Torá no es simplemente un texto histórico o legal. Es una guía llena de enseñanzas para todos, en cada generación.

¿Qué significa realmente “hablar”?

A primera vista, el nombre Emor Parece sencillo: es un mandato de hablar. Pero esto plantea una pregunta importante: ¿a qué tipo de discurso se refiere la Torá?

No puede referirse simplemente a la oración, pues en otros pasajes se la describe como “servicio del corazón”. Tampoco alude al estudio de la Torá, que también se ordena en otros versículos. De hecho, nuestros Sabios suelen advertir contra el exceso de palabras. Enseñan que se debe “decir poco y hacer mucho”, e incluso alaban el silencio como una de las mayores virtudes. Después de todo, el habla conlleva un poder inmenso: “La vida y la muerte están en manos de la lengua”. Las palabras pueden inspirar, pero también dañar.

Una enseñanza del Rambam

Una comprensión más profunda proviene de las enseñanzas del Rambam (Maimónides), quien analiza cómo una persona debe usar su poder de palabra. Maimónides yuxtapone dos enseñanzas de los Sabios, sugiriendo una conexión significativa entre ellas.

Primero, enseña que uno debe juzgar a los demás favorablemente, incluso a aquellos cuyo comportamiento parece cuestionable. Segundo, afirma que uno debe hablar de las cualidades positivas de los demás.

Al reunir estas ideas, el Rambam revela algo profundo: el tipo de discurso que se nos ordena usar es aquel que resalta lo bueno en los demás, incluso en aquellos que pueden no parecer merecedores de elogios.

¿Por qué hablar positivamente de los demás?

Esto plantea una pregunta natural: ¿por qué deberíamos hablar positivamente de alguien que parece actuar negativamente?

La respuesta reside en el poder transformador del lenguaje mismo.

El poder creativo de las palabras

Cuando Dios “habla” en la Torá —“Hágase la luz”—, sus palabras crean la realidad. Si bien el lenguaje humano no posee la misma fuerza creativa absoluta, sí tiene una capacidad notable: nuestras palabras dan forma a la realidad emocional y espiritual de quienes nos rodean.

Cuando hablamos positivamente de alguien, despertamos y fortalecemos lo bueno que hay en esa persona. Cuando hablamos negativamente, corremos el riesgo de sacar a relucir lo contrario.

En este sentido, el lenguaje humano refleja el lenguaje divino. Si bien no podemos crear objetos físicos con nuestras palabras, sí podemos crear algo igual de impactante: carácter, confianza y conexión en los demás.

El peligro del discurso negativo

Por eso el discurso negativo, a menudo denominado lashon hara—se considera muy perjudicial. No solo describe la realidad, sino que puede influir en ella y empeorarla. Las palabras negativas pueden dañar las relaciones, disminuir la autoestima e incluso moldear el comportamiento de una persona.

El mensaje de Emor

El mensaje de Emor Queda claro que el lenguaje no es simplemente una herramienta de comunicación, sino una herramienta de creación. Estamos llamados a usarlo con sabiduría, a difundir bondad en el mundo y a ayudar a los demás a convertirse en la mejor versión de sí mismos.

Un llamado a la acción

Si cada uno de nosotros se compromete a esto —hablar con amabilidad, juzgar con justicia y centrarse en lo positivo—, podemos transformar colectivamente el ambiente que nos rodea. Al hacerlo, no solo mejoramos nuestras relaciones y comunidades, sino que también nos alineamos con un propósito superior.

Y quizás, cuando usamos nuestro poder de palabra de la manera correcta, acercamos al mundo un paso más a la redención.

Charla del rabino Tuvia Serber


Lo anterior es una representación del texto hablado convertido en texto escrito.

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