Integrando la sabiduría espiritual en las transacciones comerciales

El rabino Najman enseña:,

Todas las transacciones comerciales son en realidad Torá. Por ejemplo, la ley relativa a quien intercambia una vaca por un burro es Torá, y cuando una persona realiza tal transacción, esta es ciertamente Torá. Por consiguiente, al realizar cualquier transacción comercial, debes centrar tus pensamientos únicamente en las enseñanzas y leyes de la Torá contenidas en la transacción en cuestión.

Cuando una persona desarraiga sus negocios de la Torá, relacionándose sólo con la Si la transacción comercial en sí no vincula sus pensamientos con la Torá, será castigado posteriormente con un juicio de la Torá. Debe entonces revisar todos sus pensamientos y acciones desde el inicio hasta el final de la transacción y confrontarlos con la Torá. Debe informar todo a los jueces, quienes determinarán la decisión de la Torá en el caso.

De esta manera, todo lo relacionado con la transacción comercial se convierte en Torá. Esta es la venganza de la Torá contra la persona por haber separado la transacción de las leyes de la Torá que contiene y haber caído al nivel del negocio mismo, como si no existiera la Torá. Al tener que comparecer ante el tribunal y explicar a los jueces todo lo relacionado con el asunto, convirtiéndolo en Torá, llega a comprender que toda actividad comercial es Torá. Todo es relevante para el caso, incluso los pensamientos de la persona; si omite una sola palabra o pensamiento, la decisión de la Torá será defectuosa. Todo debe presentarse ante los jueces, quienes lo convierten en Torá.

Todo depende de la magnitud de la falla. Hay casos en los que el único castigo para la persona es ir a juicio, pero, aunque gana el caso, se le demuestra que no logró conectar sus pensamientos con la Torá de la manera correcta. Sin embargo, hay casos en los que una persona desarraiga sus actividades comerciales de la Torá en un grado mucho mayor, y su castigo es mayor por no ganar el caso.

En verdad, cuando uno se involucra en negocios debe enfocar sólo su mente externa en la transacción en sí, mientras que sus pensamientos internos deben estar ligados a la Torá contenida en ella.

Likutey Moharan I, 280

Con permiso tomado de: Dosis diaria del rabino Najman

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